domingo, 15 de septiembre de 2013

RIOS DE FE

Son como ríos de fe, que bajan o suben, vienen del norte y del sur, del este y del oeste. Cuánto más lejos es el origen, más energía potencial portan, caminan y caminan, rezan, cantan, hablan, se divierten…hablan con el sol para retarlo por lo fuerte, hablan con la noche gélida que los encierra en sí mismos para un momento de oración personal… son ríos compuesto por personas, cientos, miles, que surcan montes, bajan por los caminos, traen olor a ovejas, a cabras, a pan caliente, a leña quemada.. Son hermanos que vienen como ríos de fe, para aumentar el caudal de este dique formado en el valle bendito de Lerma. Si, ellos se encuentran con el Señor y su Mamá, pero a nosotros nos levanta la cota, el nivel, nos aumentan la fe, nos hacen servir como represas, nos dan altura, nos ennoblecen. Y este dique abrirá sus compuertas para que durante todo el año se alimenten los campos, las arideces, para sanar la falta de fe de muchos, para ayudar al joven que piensa en suicidarse, para darle fe al hombre de campo que pierde todo con la sequía o la helada, para aumentar la fe de la mamá y del papá que luchan a diario por un futuro mejor, para regar la vida a tantos jóvenes que necesitan un baño de fe en el futuro, en la Patria, en la Iglesia, en Dios, en Jesús…
Si, son ríos que llegan hasta el valle. Solos ellos saben el origen. Pero nosotros desde aquí les gritamos: GRACIAS POR VENIR. Ustedes vienen a ver al Señor, pero nos elevan a nosotros, nos hacen crecer en la fe.

Con su amor buscando, el amor de un pueblo… si. Estamos convencidos que también son ríos de amor, que levantan el nivel de nuestro amor para ayudar durante todo el año, a los que esperan de nosotros el agua bendita de estos días de contención de fe y amor. Gracias peregrinos. Gracias señor del Milagro por usar de ellos para elevar nuestra fe y nuestro amor.
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