jueves, 31 de octubre de 2013

Lucas 13,31-35.

En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte". 
El les respondió: "Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!".

Jesús no se achica. No tiene miedo. El único temor es no poder llegar hasta Jerusalén a
cumplir su cometido.  Hay que consumar la salvación de todos. También por vos y por mí, dio esta respuesta valiente a los que querían  desanimarlo a cumplir la misión. En Jerusalén, a través del dolor, del sufrimiento, de la muerte entregando la última gota de su sangre, estaba  la respuesta de vida por vos y por mí, ahí estaba el final de nuestro sufrimiento, de nuestra falta de esperanza, de nuestro vacío existencial. Ahí, a través de su entrega, llegamos todos a la felicidad y no le importaban las amenazas, la antipatía de muchos. Quería llegar, para encontrar nuestra salvación. ¡qué loco enamorado de los hombres!. Todo su amor es una locura que no tiene  lógica ni razón.

Ante esto, nosotros, ¿cuánto testimoniamos su vida? ¿ o ante la primera amenaza bajamos los brazos?
Esta mañana me llegó esta historia española por catholic. Net.:

Durante la persecución religiosa en España, en el año de 1936, un grupo de milicianos llegó a un convento de carmelitas descalzas con la orden de subir a todas las monjas a un camión y llevarlas a fusilar. La sorpresa de los soldados fue mayúscula cuando escucharon a la madre superiora comunicar a las religiosas que "estos señores nos llevan al cielo porque nos van a hacer mártires, como los primeros cristianos" y acto seguido ver a las monjas felicitarse alegremente porque recibían el mayor don de Dios.

De ahí, a lo que nos pasa hoy, ¿cuánto estamos dispuestos a seguir adelante a pesar de las amenazas? Estas amenazas quizás no lleguen  a la vida, pero si, amenazas de dejarnos a un lado, por ser cristianos, amenazas para  vivir nuestra religión solo en las cuatro paredes del templo, amenazas a ser excluidos por el solo hecho de profesar nuestra vida cristiana, amenazas de burlas y difamaciones por llamarnos cristianos, amenazas de represalias por trabajar en contra de drogas y dealers, amenazas por no vender el alma al diablo y vivir auténticamente la fe …

De algo debemos estar seguros: estamos dentro del Plan de Dios, y Él nos necesita por algo y por alguien. No nacemos, vivimos y morimos por que sí nomás. Hay algo por cumplir, que ojalá ya lo hubiéramos descubierto. Que nada ni nadie nos quite la ilusión de llegar a la meta, como a Jesús que no le importaron las amenazas, con tal de cumplir con su sueño de vernos a todos felices, con paz definitiva, salvados de la muerte y del abismo.



Ojalá que podamos continuar con el Plan, que Dios tiene para nosotros y para con los que se benefician con nuestra vida.
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