viernes, 18 de octubre de 2013

San Lucas 10,1-9.

Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. 
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.


Hoy la Iglesia celebra a san Lucas, el mismo que escribió, inspirado por el Espíritu Santo, el tercer evangelio, que leemos estos días, y los Hechos de los Apóstoles, que nos permiten conocer la vida y las acciones de los apóstoles y discípulos de Jesús, después de la muerte en cruz.

 Fue compañero y discípulo de los apóstoles. El mismo San Pablo, unido a él por grande amistad,  en la carta a los Colosenses escribe: “les saluda Lucas, médico amado...”.

 Lucas es el evangelista que mejor  nos pintó la humana fisonomía del Redentor, su mansedumbre, sus atenciones para con los pobres y los marginados, las mujeres y los pecadores arrepentidos. Es el biógrafo de la Virgen y de la infancia de Jesús. Es el evangelista de la Navidad y  Los Hechos de los Apóstoles
Al revelarnos los íntimos secretos de la Anunciación, de la Visitación, de la Navidad, él nos hace entender que conoció personalmente a la Virgen. Algún exégeta avanza la hipótesis de que fue la Virgen María misma quien le transcribió el himno del “Magnificat”, que ella elevó a Dios en un momento de exultación en el encuentro con la prima Isabel. En efecto, Lucas nos advierte que hizo muchas investigaciones y buscó informaciones respecto de la vida de Jesús con los que fueron testigos oculares.

Lucas, un sirio de Antioquía, de profesión médico, discípulo de los apóstoles, más tarde siguió a San Pablo hasta su martirio. Sirvió incondicionalmente al Señor, no se casó ni tuvo hijos. Murió a la edad de 84 años en Beocia, lleno de Espíritu Santo”. (Gracias catholic.net)

Y  celebramos su vida en la Iglesia con este texto de los setenta y dos a los que envía como emisarios a donde Él iría en algún tiempo.

Son los que rezarán para que lleguen más obreros a la mies, no los celosos que no quieren
que nadie más venga para que no les quiten el honor , o que son francotiradores que creen poder con todo, son los que verdaderamente rezan porque lleguen más y más gente a trabajar en la viña del Señor.

Son los que van confiados en la providencia divina. ¿Qué pasaría si alguien les ofrece de comer esos alimentos que ellos consideraban impuros?... deberían aceptarlo, porque  recharazarlo sería rechazar la cultura, la generosidad de los que lo preparan, sería rechazar el pan sencillo que se quiere compartir. 

son los que van seguros del amor de Dios que los protege en medio del mundo. los peregrinos de la Palabra van como ovejas en medio de lobos, que esperan con los dientes afilados que caiga la oveja. Dios es su fuerza, con Dios todo,  con él no existirá el miedo.

 Son los que no se detienen perdiendo el tiempo en la pequeñeces de mil y un elementos necesarios para la evangelización, que le dan más importancia a estos artilugios más que a la propia Palabra y el propio Testimonio. Eso de no  saludar a nadie en el camino tiene que ver con esto, no perder el tiempo alejándose del objetivo.

Son los que llevarán paz y con esa paz darán testimonio del Cristo que ya viene.
Son los que ponen tranquilidad y calma en vez de desunión, y odio, son los que hablan sencillamente, no los que gritan y tratar de imponer la doctrina a la fuerza. Son los pacientes que esperan que Dios haga su misión en la vida de los demás.

Son los solidarios, los que están siempre dispuestos a dar una mano, los comprensivos , los que no juzgan sino que como Jesús, ayudan a salvar,


Nosotros somos los nuevos setenta y dos... ¿cumplimos estas características?
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