viernes, 1 de noviembre de 2013

Mateo 5,1-12a.

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron. 

Hoy la Iglesia celebra a todos los santos, el tuyo, el mío, el de la comunidad, el inspirador de nuestra mística, el olvidado, el nuevo, el de siempre… todos los santos que unidos a nosotros en la comunión de los santos, nos enlazan en un mismo espíritu que va guiando nuestros pasos hacia Dios.

Santos ellos, como santos los que decididamente se animan a escuchar y  cumplir lo que el Señor, allá en un monte como lo hizo Moisés con las tablas de la Ley, les entregaba (y nos entregó) :  esta nueva ley de amor, de convicción, de santidad, de cristianismo auténtico, sin adornos. Cristianismo a la manera de Cristo, así de sencillo.

Dicen que un   día Santo Tomás de Aquino visitó a San Buenaventura. -Quiero que me hagas un favor- le dijo -Necesito que me enseñes tu biblioteca; quiero ver qué libros lees, porque te oigo hablar tan bien, que quiero ver de qué fuente bebes-.
San Buenaventura lo llevó a su celda, corrió una cortina y tras ella estaba un reclinatorio frente a la imagen de Jesús crucificado. Mirándolo fijamente a los ojos, le reveló: -Aquí está la fuente de mi sabiduría. Esta es mi biblioteca, donde aprendo lo que enseño-. Santo Tomás sonrió y le contestó: -Se parece a la mía..

Es que  , esa fuente de inspiración de las Bienaventuranzas, es la que alimentó a tantos santos a lo largo de la historia.

Personas pobres de espíritu, confiados en el amor de Dios, sabiendo que Él es el centro de su vida y de sus decisiones, que Dios atraviesa todas sus circunstancias, que no hay un Dios de la Iglesia y un dios que sea el tesoro por el que se desvela el corazón.

Personas pacientes…l a paciencia, es la mansedumbre, es la capacidad para sufrir o soportar las penas sin perturbarse, es calma y tranquilidad cuando se espera algo que se desea. Ser manso, es ser también dulce de corazón.

Personas que lloran no por actitud masoquista, sino porque muchas veces son inculpablemente pobres, enfermas, sufridas por condiciones sociales, o raciales…

Personas  que ansían grandemente la justicia, cuando nos inclinamos a dar y reconocer a cada uno lo que le corresponde, sin dejarse llevar de favoritismos, es decir tratar a las personas como les corresponde por sus propios méritos y condiciones.

Personas misericordiosas y compasivas: El compasivo, es aquel que se muestra comprensivo ante la miseria y sufrimiento ajeno o de su prójimo, es aquel que de verdad tiene sentimiento de pena y lástima por la desgracia o por el sufrimiento de sus hermanos.

Personas de corazón puro, aquel que lucha por conservar la pureza de corazón, por ser casto, por limpiar su mente de pensamientos de muerte, de odio, de ira, de venganza, por anidar en su corazón buenos pensamientos hacia los demás, que bien-dice que bendice a los demás como si fuera uno mismo, que habla cuando sus palabras son más dulce que el silencio…

Personas que trabajan por la paz, siendo parte de  esa paz, que llevan paz en el corazón a sus familias, hogares, grupo de amigos, estadios de futbol, son los que siembran unión y no discordia, son los que trabajan por más educación, justicia, verdad…

Personas perseguidas por llevan el nombre de Jesús, de todas formas perseguidas, por amenazas de muerte, por indiferencia, por burlas constantes, por exclusión al llamarse cristianos…

Somos santos cuando, como todos los que nos precedieron, nos animamos a llevar adelante este plan de Jesús.

Cantemos juntos:
Nosotros hacemos consistir la santidad
en estar siempre alegres
haciendo bien las cosas que tenemos que hacer
como Jesús lo quiere.



Ser santo es elegir
ser amigo del Señor
viviendo y festejando
aquello que él nos dá…

el que es un santo triste
un triste santo es
servir a Dios alegres
es nuestra santidad.


FELIZ DÍA PARA TODOS…
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