sábado, 21 de diciembre de 2013

Lucas 1,39-45.

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".


¿Cuántas “primas Isabel” hay en nuestra vida hoy?
 Personas que necesitan ayuda, ser escuchadas, ser visitadas, auxiliadas, comprendidas. Personas que están pasando por situaciones poco fáciles, niños, jóvenes y adultos anclados en la cama de algún hospital sin nadie que los visite, familiares que están solos al lado de ellos, sin cama en que dormir porque vienen de lejos, de pueblos del interior, del campo, de la montaña. 
Abuelos que esperan la sonrisa de los nietos, la alegría de los nietos, el compartir un mate o un té o un café.
 Niños abandonados que hacen de la calle su guarida, su refugio en noches frías, cálidas, de tormentas, de viento…

Jóvenes que esperan una palabra de aliento, de esperanza, un testimonio de que “si se puede”, porque el futuro es posible, la familia en paz es posible, un hogar con papá y mamá es posible.
Jóvenes que necesitan a otros jóvenes, que lo necesitan urgentemente, para mostrarles un camino en que ellos mismo están, que tiene los mismos baches, los mismos obstáculos, pero que vale la pena recorrer, pues un camino que conduce a la VIDA.
Mamás solteras que fueron abandonadas a la buena de Dios.  
Niños, jóvenes y adultos analfabetos, dejados a merced de cuanto inescrupuloso ande por ahí que les haga “firmar” la entrega hasta de su dignidad… chicas capturadas por delincuentes, estafadores, que le hacen vender su cuerpo a cambio de dinero…

¿Cuántas? ¿Cuántas Isabel pasarán a diario por nuestras vidas?.

Quizás esta Navidad sea un llamado para salir de casa, para compartir un mate, una charla, con alguien que lo necesite. Quizás sea el momento de “ir” al encuentro del otro, como fue María, SIN QUE NADIE LE PIDA, de comedida, de santa comedida, sabiendo que su prima estaba necesitada de ayuda. Quizás sea el momento de dejar la comodidad como lo hizo ella: ¡100 km , cuatro días de viaje, caminando, en burro, los primeros día de su embarazo!. Sin quejarse, feliz de comenzar a ser la “servidora del Señor”, feliz de llevar la Buena Nueva, Jesús.

Es el tiempo de mirar a las “primas Isabel” que necesitan nuestra ayuda. Así , también a nosotros nos dirán:”Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor", porque nuestra fe se hará verbo , acción y no sustantivo de puras palabras…


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