sábado, 14 de diciembre de 2013

Mateo 17,10-13.

Entonces los discípulos le preguntaron: "¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?". 
El respondió: "Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; 

pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre".
Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.



El profeta Malaquías decía: “Les voy a mandar al profeta Elías antes que llegue el día de Yahvé, que será grande y temible. El reconciliará a los padres con los hijos y a éstos con sus padres, para que cuando yo llegue no tenga que maldecir a este país.” (Ml 3,23-24;  Eccl 48,10). Esas palabras, le daban vuelta a los discípulos pues ellos sabían que ya estaba con ellos el Mesías. Sabían que el profeta Elías debía venir antes a poner orden, a restaurar relaciones sociales, relaciones entre padres e hijos, hermanos entre sí, entre los de la misma comunidad, el mismo país. Vino Juan Bautista y lo maltrataron. No le dejaron terminar con el plan de restaurar relaciones. Es que el régimen romano lograba destruir familias, creaba enemigos entre los del mismo “palo”, había una disolución social…
“cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”, como dicen algunas series de TV…

Es que los regímenes que dominan lo social hoy, también crean mucha disolución…  el capitalismo, o el marxismo cada uno con lo suyo… gobiernos corruptos que llevan agua para su molino, híper inflación que destruye lo que uno gana, malos sueldos  por este y otros motivos, falta de educación por poco presupuesto destinado a ello ( ¿a propósito?), maestros y docentes mal pagados, necesidad de trabajos múltiples por lo que no se almuerza en familia ni se cena, no hay tiempo para el encuentro familiar,… los de la misma casa se dan cuenta en el tiempo , que conviven con desconocidos, pues tienen muchas más relaciones fuera que dentro de ella, padres e hijos en relaciones muchas veces irreconciliables, padres déspotas o hijos déspotas y monarcas, poco diálogo entre  pareja, se convive más con otras personas que con la persona amada. A ello se suma las “necesidades” creadas por la sociedad de consumo que nos hace creer que es imprescindible tener tal o cual cosa sino, no se es feliz… ¡cuánta disolución social! ¡Cuánta pena sentirá Jesús ante nuestro comportamiento como sociedad!

Y vinieron muchos “Elías” a decirnos  lo que podía pasarnos si seguíamos con esta vida… y lo maltratamos…


Y Viene Jesús, ¿Cómo lo tratamos? Él viene a restituir lazos sociales, a hacernos más humanos. Viene a hacernos reaccionar ante tamaño ataque silencioso y mortal. Viene en Navidad como en cada día, quiere que abramos los ojos, que seamos instrumentos de una nueva manera de vivir, más acorde a sus planes sobre el mundo. Quiere que los hermanos sean unidos, que haya muchos abrazos entre padres e hijos, entre amigos. Quiere diálogo en la pareja, quiere mimos a los hijos, quiere fraternidad entre hermanos del mismo pueblo, de la misma región, del mismo país. Quiere ponerse delante de aquellos que nos roban la esperanza y no nos dejan vivir en paz… es Cristo que viene. Necesitamos abrirle las puertas de par en par de nuestro corazón para que a través del mismo pueda reconstruir muchos lazos sociales y familiares rotos…¿lo dejamos?
Publicar un comentario