lunes, 13 de enero de 2014

Marcos 1,14-20.

Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: 
"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.


Los judíos aún creían que no era el tiempo. Para los fariseos, el tiempo llegaría, cuando fuera perfecta la observancia de la ley… o sea ni aún hoy . Para ellos, la llegada del Reino, llegaría gracias a sus esfuerzos: cumplir, observar la ley…para Jesús, el reino está cerca, el Reino ha llegado, es Él. independientemente de sus esfuerzos. Es Dios que se acerca.

No llamó al voleo a gente para que se asocie a su mensaje. No puso cartelitos en las esquinas, en las paradas de colectivos, no publicitó su Idea en internet, ni tuvo un sequito de vendedores bien perfumados, con la sonrisa pintada, con buena ropa  que salían casa por casa a ofrecer “el producto: Cristo”. .. Él, personalmente fue, y golpeó la puerta del corazón de aquellos cuatro primeros muchachos a quienes llamó, invitó. Y luego a los demás.


Siempre lo mismo: Dios que se acerca a nosotros, viene a nuestro encuentro, nos mira y nos llama por nuestro nombre. Tiene un amor y predilección particular.

A veces en los recitales, en momentos de éxtasis, los protagonistas, dicen : Gracias, los amo a todos… lo hacen , con sus manos de visera  para no encandilarse con la luz que les apunta desde frente a una masa de gente a oscuras a quienes ni ven, y menos , saben quiénes son, que hacen, que quieren de la vida…y así y todos muchos lo siguen y mueren por ellos, hacen viajes, gastan los ahorros, organizan comunidades, todo por el ídolo que ni sabe que ellos existen.

Jesús, Dios amigo, pasa al lado, mira a los ojos, sabe que somos pescadores y obreros, o profesionales, o docentes, o ama de casa …  a aquellos les dirá: yo les haré hombres
pescadores de hombres, a mi me dijo: te haré constructor del reino (soy ingeniero), a otros les dirá: te haré ama de la casa Iglesia, a otros, te haré obrero del Reino, te haré un médico del alma, te haré docente de mi Vida y mi Palabra… a todos nos llama donde estamos, con lo que somos, nos llama a seguirle, a pensar con su pensamiento, a mirar como Él miró, a hablar como Él habló, a amar como Él amó. Y todo después de mirarnos y amarnos personalmente, de sonreírnos, de invitarnos.


¿Cómo es nuestra respuesta?

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