miércoles, 22 de enero de 2014

Marcos 3,1-6.

Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. 
Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante".
Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron.
Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada.
Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.


Dicen que cuando Marcos escribe su evangelio por el año 70, los cristianos habían sufrido la acción de Nerón que en el año 60 persiguió y eliminó muchas comunidades.  Ese evangelio era también para restablecer el valor y la seguridad en Cristo para los lectores: a Cristo le buscaban motivos para matarle y Él, seguía y seguía enfrentando al “régimen” sin miedo, seguro de sí.

Jesús podría haberle dicho a aquel muchacho: hoy es sábado, ven mañana y te curo… o mira, vamos a otro lugar donde no estén los que me buscan y te curo…sin embargo, aprovecha la ocasión, también para liberar a sus discípulos de las normas que no ayudan al hombre a ser mejor.

Y lo hace con este muchacho de una mano paralizada, excluido él, por ser discapacitado, ya que por esto era considerado impuro.

Y podría haberles dicho: ¿está permitido curar en sábado? La respuesta iba a ser  NO. Porque curar era lo mismo que trabajar y no se podía. Entonces la pregunta fue "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?"… pregunta  cuya respuesta  queda retenida en nuestra conciencia si es que no estamos duros de corazón como aquellos fariseos: si no haces el bien…entonces haces el mal.

Si no haces el bien que debes, entonces estás haciendo el mal: 
si no ayudas entonces estás haciendo el mal, 
si no eres servicial, entonces estás haciendo el mal, 
si no das lo que puedes, entonces estás haciendo el mal… 
si no luchas por la justicia aunque sea en tu pequeño mundo, entonces haces el mal,
 si no ayudas a solucionar las parálisis de tus hermanos, entonces estás haciendo el mal… 

un “palito”  para nosotros los cristianos, y para nosotros los católicos que cuando confesamos, decimos lo que hacemos de mal pero no decimos el bien que dejamos de hacer, de las veces que pasamos al lado del hermano golpeado y que dijimos :esto no es problema nuestro, de las veces que vimos a mamá, o papá cansados y agobiados y no le hicimos el bien que debíamos ,ayudando, de las veces que nos gana la comodidad y no vamos a la periferia de la vida (geográfica o social o espiritual)  a encontrarnos con los hermanos que sufren…

Por ahí el “hacer” está relacionado mucho con la mano generosa y extendida a los demás mano que está paralizada como la de aquel muchacho. Hoy Jesús nos dice también a nosotros: "Extiende tu mano"…comienza a hacer el bien,  que no es solo dejar de hacer el mal…


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