jueves, 27 de febrero de 2014

San Marcos 9,41-50.

Jesús dijo a sus discípulos: 
«Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.

Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.

Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena,
donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Porque cada uno será salado por el fuego.
La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros».



A veces, escuchando hablar a los economistas, se refieren a la macro economía con unos números difíciles de entender, y se los nota alejado de los problemas del supermercado, de la compra diaria… les interesa el gran número, las cuentas grandes. Un pequeño movimiento en esa macro economía a veces significan miles de familias sin empleo, lágrimas, angustias, depresiones, hasta muertes… nos dicen que bajando un  0,50% de algo, mejoramos  y en ese 0,50% a lo mejor está tu familia o la mía… no quieren ver el problema de mamá o papá o el problema mío al comprar un producto que ayer costaba 1 y hoy cuesta 2…

Jesús, iba camino a Jerusalén a ¡entregar su vida! no iba de paseo, no iba a encontrarse  con alguien…iba a dejar hasta la última gota de sangre!, la mayor de las entregas, de las ofrendas que una persona puede hacer por otra (macro), sin embargo alaba un simple y común vaso de agua que se entrega por amor a Cristo en la otra persona.  Él, que fue el creador de la  vía Láctea  una isla  en el inmenso universo con un  diámetro es de unos 100.000 años luz a los que pertenecen unos cien mil millones de soles, uno de ellos es el nuestro, se ocupa de la simpleza de un vaso de agua, de la paz del corazón de UNA persona (vos y yo)…

Él , que creó el mar que ocupa gran parte de la superficie de nuestro planeta, se ocupa de
pedirnos que seamos sal en medio del mundo, que tenga sabor, que sea  útil que ayude a los demás. Él, que como Dios podría estar ocupado en los grandes problemas de la humanidad, atendiendo los problemas  y hablando con los “poderosos” del universo, habla con vos y conmigo para decirnos que sepamos cuidarnos, que saquemos de nuestra vida lo que nos hace mal que es preferible llegar  en paz de alma y espíritu al final de nuestras vidas y no llegar “lleno” de vanidad, de soberbia, de egoísmo, de pereza, de discriminación, de odio…

El salmo 8 dice:
 Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y la estrellas que has creado: 
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?   


Realmente, nos ama… realmente te ama. Quiere lo mejor para ti. Y mira el futuro tuyo y mío, y nos invita a la grandeza de corazón. Nos hizo para Él y nuestro corazón solo descansará en Él.
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