lunes, 17 de marzo de 2014

Lucas 6,36-38.

Jesús dijo a sus discípulos: 
«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».


Den y se les dará… es que la misericordia vuelve al que la da.

La misericordia es la postura de compadecernos de las miserias de los demás. Se manifiesta en amabilidad, en asistencia al que está mal, en correr al encuentro del otro cuando lo necesita, en perdonar al que nos pide perdón. No es pura simpatía, es práctica. Es compadecerse de los demás, es decir padecer con, es ayudarle a llevar la carga por más pequeña que sea, hasta las cargas hogareñas, en enseñar al que no sabe. Es ser benévolos en el juicio pensando que a cualquiera puede pasarle.

Misere, cordis, ia… tener un corazón misericordioso con aquellos que tienen necesidad.

Dios lo tiene con nosotros en grado sumo. Perdona una y mil veces nuestras traiciones, muchas veces jugamos con esto sabiendo que a la vuelta de la esquina estará el perdón de Dios y aún así nos perdona, nos ama, nos cuida… ¿cuánto podemos hacer nosotros por los
otros? Aunque sea un tamaño ínfimo… ayudar a llevar la mochila pesada de los demás, velar con los enfermos, acompañar en la soledad a los que lo están, ayudar en la limpieza de la casa (¡cuántos dolores de espalda y cintura evitaríamos!) no juzgar a los demás por su manera de vestirse o comportarse, no ponerse como parámetro para medir las acciones de los demás,  incluso cuando para evitar comprometernos decimos :antes las cosas se hacían así y así…no “chusmear”, hablando mal de otro con o sin razón, no calumniar ni blasfemar… a veces desplumamos un pollo con viento… ¿Cómo hacemos para recoger las plumas luego? Nuestra forma de pedir perdón tendría que ser hablar con uno por uno de los que me escucharon y con uno por uno de los que se enteraron de algo a causa de mi lengua …

Bueno, en la medida que lo hagamos, nos harán, en la medida que demos, nos darán, en la medida que perdonemos, nos perdonarán, en la medida que seamos compasivos, lo serán con nosotros… es parte de nuestra inteligencia aprender a vivir de una manera compasiva y misericordiosa, ¿no les parece?


Buena semana.
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