viernes, 4 de abril de 2014

San Juan 7,1-2.10.25-30.

Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. 
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar?
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es".
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen.
Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.

Aquellos hombres lo vieron, veían su rostro, su barba, su piel. Veían sus gestos, sus manos grandes de carpintero. Escaneaban su vestimenta. Si, tenía un aura especial, pero sabían quién era, de donde venía, la sencillez de su vida de oficio, su familia, su casa…era un “don nadie”, treinta años estuvo en silencio, era un hombre normal, sin nada aparatoso rodeando su vida, sin perfumes, sin ejercito, sin pompas, sin casa u oficina de lujo, con unos apóstoles “revoltosos”, y poco cultos en algunos casos. ¿Cómo dice ser el mesías con esa pinta? ¡Cuándo venga el Mesías no sabremos de donde vendrá, será poderoso, lleno de gloria, misterioso, vendrá de otro lugar que no conocemos, con un ejército poderoso que limpiará el honor del pueblo! Y se quedaron esperando porque los ojos del corazón, no se abrieron.

Nos puede pasar… conocerlo, estudiarlo, saber su historia, meternos en libros de ciencia para estudiar el “fenómeno Jesús”, situarlo en el tiempo y en el espacio, o hasta ir a la catequesis del lugar, de la Parroquia, de la Escuela, del templo, y estudiar moral y ética cristiana, saber lo que se puede y no se puede hacer… pero no mirarlo con los ojos del alma.

 "No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva" (Benedicto XVI, Dios es Amor)

Hoy, es un buen día para saber cuán cerca estoy de Jesús, si lo sigo para entenderlo y amarlo más, o si desde lejos, veo pasar la “procesión” de amigos de Jesús y me quedo solo, por pereza, por comodidad, por indiferencia, por no confiar en la misericordia de Jesús que perdona una y mil veces, por dejarme encandilar por las luces del mundo, por abandonar el barco, por débil de fe, por poco valiente.





Pidamos la gracia de la fortaleza para seguirle, porque así lo amaremos más y lo que es mejor, sentiremos más cerca su amor infinito que irradia paz.
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