martes, 20 de mayo de 2014

Juan 14,27-31a.

Jesús dijo a sus discípulos: 
«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman !

Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.
Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí,
pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»


Jesús con su muerte y resurrección  venció al pecado, fuente y principio de todas las divisiones, de todas las miserias y de todos los desequilibrios.(S. Juan XXIII)…

Esas divisiones nos sacan la paz…divisiones en nosotros mismos que muchas veces queremos hacer el bien y hacemos el mal, que muchas veces anhelamos y luchamos por ser felices y algo nos pone una zancadilla en ese camino y nos exige comenzar de nuevo, división en nosotros mismos que soñamos una cosa, buena, grande, extraordinaria y algo quiere cortar las alas para que no podamos volar…
divisiones con los demás, cuando nos dejamos llevar por el ego y creemos que todos deben girar alrededor nuestro, deben pensar como nosotros, deben sentir como nosotros…divisiones , porque creemos que tener más bienes nos da  cierta autoridad sobre los que
menos tienen, porque a veces creemos que el color de la piel nos hace superiores o inferiores. Divisiones entre hijos y padres por la exagerada velocidad con que cambia todo, haciendo que los padres no sepan adecuarse al idioma o a los estilos de los hijos.Divisiones que a veces la sociedad nos pone diciéndonos que no escuchemos a los padres, que escuchemos los instintos para ser libres…divisiones entre  hermanos o amigos, por celos, por injusticias…

Principio de todas las miserias, las nuestras, nuestros pecados, nuestra soberbia, nuestra pasividad a veces, ,nuestros vicios, adicciones. La miseria del robo en gran escala o en pequeña escala, la miseria de la violencia domestica o social…

Principio de todos los desequilibrios, sociales injustos, de mala distribución de riquezas, de falta de trabajo, de inflación, y de desequilibrios propios y extraños , de nuestras angustias , depresiones, tristezas, soledad, de a veces no poder entablar una relación seria con una persona, de destruir la palabra Amor, rebajándola a lo animal a lo instintivo, o a lo sin compromiso como si fuera solo pasar el momento, gozar, tener placer y nada más… desequilibrio en los valores dándole tinte de “bueno” a lo que es normal, creyendo que , por que todos lo hacen , está bien…

Jesús vino a destruir las divisiones, las miserias, los desequilibrios.

¿Qué tengo yo en mi corazón de estas tres palabras?... cuando lo deje actuar a Jesús creyendo en su resurrección en nuestra vida, podré sacarlas definitivamente, tendré paz, esa paz que nos trajo Jesús. Intentarlo ya es ponernos en camino a la paz.

Debemos hacerlo rápido, pues debo contagiar a los otros de esa, mi paz, para que vamos construyendo un mundo, nuestro mundo, pequeño o grande, en un lugar de paz, pero de esa paz que nos trajo Jesús.
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