miércoles, 7 de mayo de 2014

Juan 6,35-40.

Jesús dijo a la gente: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. 
Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.
Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré,
porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día".

Ayer, escuchábamos que los judíos gritaban: ¡Señor, danos siempre de ese pan! porque Jesús les hablaba del pan bajado del cielo y que da la vida al mundo… parecido a la Samaritana ue cuando le hablaron de una agua viva con la que no volverá a tener más sed, le dijo: dame de esa agua así no debo volver a este pozo…

Hoy, retomamos el último versículo de ayer con: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
Hoy nos lo dice a nosotros cristianos del mundo entero: yo soy el Pan de vida…te lo dice a vos y a mí… ¿Por qué lo despreciamos?


Encuestas de diferentes regiones del planeta, nos permiten comprobar lo que uno ve semanalmente en sus diócesis: casi el 60% de los que se llaman católicos no van nunca a misa… otros van alguna vez, y en la mayoría de los lugares solo el 10% de los católicos va a misa todos los domingos, solo un 2,2% van a misa más de una vez por semana, porcentajes tomados de la población católica de cada país.  De ellos ¿cuántos comulgamos semanalmente)… si en cada Eucaristía compartida el número de personas que se acercan a la comunión es del 40 o 30%... pocos ¿no? Y eso que Él nos dijo yo soy el pan de Vida… muchas veces nuestro pan está en el deporte, en la diversión del sábado a la noche, que me hace pasar el domingo “descansando”, en el estudio, en el trabajo, en las relaciones sociales, en el dinero que me llena la panza y me llena de casa de elementos nuevos, muchos panes que nos llenan pero no nos satisfacen.

168 horas por semana…¿una ,no podemos gozar del Pan de Vida? solo una basta para encontrarnos con el Pan de la Vida, y a veces despreciamos, renegamos al ir, vamos de mala gana, o vamos como quien va a un paseo por el shopping, a ver que pasa…


Aún así Jesús vino a rescatarnos, a salvarnos, a no dejar de ninguno se pierda… tanto amor derramado, tanto desprecio consumado. Que seamos nosotros los que honramos ese regalo maravilloso de la Eucaristía
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