lunes, 2 de junio de 2014

Juan 16,29-33.

Los discípulos le dijeron a Jesús: "Por fin hablas claro y sin parábolas. 
Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios".
Jesús les respondió: "¿Ahora creen?
Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo".

Palabras de despedidas, y de motivación. Hoy, cerca del mundial de futbol, las propagandas nos “empalagan” de tanto video motivacional para que nos convirtamos en alentadores compulsivos, como si el esfuerzo de tanto aliento de tanta gente sentada frente al televisor, influyera en el ánimo y voluntad de los jugadores…esto fue más directo, sanador, alentador.

Ellos creían entender todo. Solo habían visto la semilla, todavía debían pasar el desprecio, la persecución, el dolor la condena, el suplicio y la muerte de Jesús.

Era como entender la vida del cristiano, sin la cruz, pero bueno…creían que ya habían visto todo.  Y san Juan lo relata, se acuerda de cada palabra, la transmite fielmente, tratando de alentar a las comunidades del Asia menor de finales del siglo primero, que eran perseguidas, acosadas, destruidas. Ser cristiano era sinónimo de valentía, de orgullo pero también de persecuciones y odio. Con estas palabras encontraban paz, fortaleza, contención, sabían que después de la tormenta sale el sol, que Jesús triunfará para siempre…que ya triunfó.
Comunidades del finales del siglo primero…comunidades del siglo XXI… hombres y mujeres reales de aquel tiempo, hombres y mujeres reales de hoy.

Cuesta ser cristiano en un mundo donde todo se piensa en virtud de otros dioses, donde nos ponen reclinatorios para adorar ídolos falsos, dinero, poder, libertinaje, drogas, alcohol.

Cuesta ser cristiano, discípulos de Jesús, no de nombre (cualquiera lo es: solo basta exhibir un certificado de bautismo), cristiano discípulo, aquel que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica, aquel que vive en su vida la “ley” de las bienaventuranzas, aquel que trata de acercarse cada vez más a la vida y compromiso de Jesús, cuesta dar testimonio en la casa, en la oficina, en el estudio, en la profesión, cuesta porque somos humanos y el mundo hizo una tela araña de posibilidades, oportunidades, situaciones que son como “canto de sirena” que llevan a nuestros jóvenes o adultos a escuchar y dejarse vencer…


Entonces hoy Jesús nos dice: ÁNIMO, YO HE VENCIDO AL MUNDO, y sentir ese aliento es ya ganar la batalla, es sentirnos confiados, serenos, tenemos al más grande con nosotros, si Dios está con nosotros, ¿quién podrá vencernos?

Palabra de aliento para los que recién encuentran a Jesús, para que se animen a seguir siempre a su lado, palabras para que el que vive su cristianismo desde hace mucho, para que renueve su fe y su confianza, para que acreciente su fortaleza. Palabras para todos, para que renovemos nuestro ánimo cristiano, que vivamos felices…

. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo". 
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