lunes, 9 de junio de 2014

Mateo 5,1-12.

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
"Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron."



En un monte, Moisés recibió la Ley de Dios que luego comunicó a su gente que lo esperaba ansioso. En un monte Jesús, les dio la Nueva ley, el nuevo proyecto de vida.
Aquel joven, un día, corriendo llegó hasta Jesús para preguntarle: Maestro bueno ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Hoy encontramos esta maravillosa respuesta, un protocolo de acción, una receta a seguir, un camino, una puerta a abrir. Las
bienaventuranzas junto a Mt 25, son un programa de vida para todo el que se precie de cristiano.
 Estas bienaventuranzas,  son más que cualquier frase de “acción poética” (tan motivadoras), más que cualquier graffiti  que nos impacta, o más que cualquier pensamiento maravilloso de tantos autores que nos iluminan con una palabra  y que tanto ayudan en el día a día. Las bienaventuranzas son lo más, porque nos hablan de un camino a seguir, no sin dificultad, un camino de lucha incluso contra uno mismo para purificar la vida, el corazón los pensamientos, los sentimientos, un camino en que muchas veces nadie nos entiende porque el mundo va por lo contrario:

El mundo te dice felices los ricos los poderosos, los que gastan y gastan y se llenan la vida de necesidades que te hacen adorar al dios dinero, al dios consumo, y Jesús nos dice: felices los que tienen alma de pobres, los necesitados de Dios, los que se apoyan en Dios, no los débiles que no hacen nada por mejorar, los que tienen alma de pobre y encuentra en Dios la fuente de su fortaleza.

El mundo te dice: feliz si tienes, si conquistas, si te expandes, el mundo te dice que YA es todo, que hay que vivir el hoy, solo el hoy, que no hay mañana, y no hay nada después de la muerte. El mundo nos dice feliz de ti si no lloras, ponte una sonrisa falsa, no vale la pena sacrificarse, busca la comodidad, busca la nota fácil, busca llegar al dinero pero no trabajando, no te esfuerces…Jesús nos dice: felices los mansos, los que tienen esperanza puesta en Dios, que saben que hay un mañana mejor, que se puede lograr ese mañana, y se construye con el hoy haciendo bien las cosas que hay que hacer. Jesús nos dice, sacrifícate, como yo lo hice por ti y por todos, Jesús nos dice Mira la cruz, vale la pena el sacrificio, vale la pena despertarse temprano para luchar desde el primer minuto por un mundo mejor, el tuyo y el de los demás, vale la pena las noches de vela por el estudio, vale la pena el sacrificio, el esfuerzo, la lucha.

El mundo te dice grita por las injusticias de los demás, pero bueno, en casa, no importa  que explotes a una empleada, que evadas impuestos, que no pagues lo justo (es parte de la picardía y la astucia para los negocios, nos dicen) …Jesús nos dice felices los que tienen hambre y sed de justicia…

El mundo nos dice: déjate llevar por los instintos, vive, juega que la vida es corta, fuma, toma, elimina a los bebés en el vientre que te molestarán la vida, disfruta, conquista, miente, evade, copia materias, véngate, devuelve el mal, aíslate del mundo con auriculares, o con tu mirada puesta en la pantalla del teléfono o de la tablet, córtate, vive al límite, si nada tiene futuro: suicídate… Jesús nos dice: felices los que tienen el corazón puro, los que limpian su mente de pensamientos negativos, los que viven con los pies en la tierra pero el corazón puesto en el cielo…
¡Tanto para reflexionar esta Palabra! Basta con recortar estas bienaventuranzas y pegarlas en el cuaderno, la heladera, el espejo o todo lugar que yo recorro con mi mirada durante el día. Es nuestra nueva Ley, haciendo esto, tendremos la vida feliz para siempre.

Cuesta, pero vale.
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