martes, 10 de junio de 2014

Mateo 5,13-16.

Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

¡que misión para la Iglesia, y por ende para todos los cristianos: ser sal y luz!

La sal, tenía mucho valor en el tiempo de Jesús. Una bolsa de sal, tenía tanto valor como la vida de un hombre. Un autor latino de la época  en que vivió Jesús decía: "Nada es más
útil para los cuerpos que la sal y el sol" (Plinio). No había conservadoras, heladeras, freezer ni nada por el estilo. Es que por el clima de la zona, la sal era imprescindible para conservar los alimentos entonces  era considerada como el símbolo de lo valioso y permanente. “Alianza de sal, era la alianza de Dios con los sacerdotes, por cuanto era duradera y aseguraba la permanencia del pueblo elegido por Dios” (Biblia Latinoamericana).

La sal como condimento sirve para dar sabor. Y tiene la particularidad que le da a las comidas el sabor adecuado. Uno no dice :”que buena sal que tiene la comida”, si dice: le falta sal, o está salada. Tal es así que por problemas de presión arterial, la sal debe consumirse en poca cantidad y hemos inventado otros tipos de sales con menos sodio que ayudan a darle el mismo sabor ( o casi) a las comidas. Y tal es así que cuando está salada, dejamos a un lado el alimento porque no se puede consumir.

¿Qué sal me pide Jesús que sea? La que sirve para conservar, para preservar, para evitar la putrefacción. Debo ser sal en casa para ayudar a conservar las relaciones, para poner paz y tranquilidad donde hay desorden, discordia, violencia verbal, psíquica o física. Debo ser sal en el mundo que me toca, tratando de conservar los valores que como cristiano llevo impreso en el corazón, el valor de la vida, del trabajo, del esfuerzo, de la dignidad humana, de la familia, de la fe. Debo ser sal en mi noviazgo o matrimonio, protegiéndolo de los agentes externos que tratan de contaminarlo o descomponerlo… debo ser sal que ayude a los hermanos a conservar la gracia, la fe, la sonrisa, la esperanza, debo ser sal de mis hijos que requieren alguien que los proteja firmemente antes que el mundo los corrompa, sin cortarle las alas, sin impedirle que levanten vuelo y que vivan en libertad…

Capaz que debo ser sal que condimenta. El Papa decía hace un tiempo, ¿para que sirve la sal en el frasco? Para que tome humedad y tampoco sirva. Somos sal por lo tanto debemos honrar nuestro fin, debemos darle el sabor a la vida nuestra y de los demás siendo la alegría y la esperanza donde esté, siendo un evangelio viviente para que los demás puedan encontrarle sabor a su vida. Una comida con poca sal, es desagradable… pero una comida con mucha sal tampoco gusta. Habrá que ser astutos para saber  cómo llegar al corazón del otro y el momento oportuno… si voy a hablarle al amigo que quiero atraer para estas cosas, durante un partido del mundial, seguramente no le llegaremos a convencer ni siquiera nos recibirá…

Otra cosa es darnos cuenta también que como sal, no somos mayoría… por eso debemos ser creativos, y vuelvo a decirlo, astutos.

Y somos luz. La oscuridad no existe, lo que existe es la falta de luz. O sea que el valor es la luz , y si nosotros nos apagamos, siempre habrá un cono que quedará oscuro porque nos apagamos.  Mi familia, mis amigos, mi novio/a, mis hijos/as, mi esposa/o, mis compañeros de trabajo…alguien quedará a oscuras si yo me apago, si dejo de ser luz…y ese cono que se hace cada vez más grande para abajo, puede arrastrar a gente que no conocemos y que iban a ser iluminados por los de más abajo…y si yo soy luz, habrá un cono cada vez más grande de gente que hoy o mañana se iluminará y vivirá...


Somos sal y luz. Hoy es un buen día para pedir al Señor, la gracia de permanecer en su amor para que nos ayude a conservar, dar sabor e iluminar a todos los que están a nuestro lado.
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