lunes, 30 de junio de 2014

Mateo 8,18-22.


Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré adonde vayas". 
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
 Otro de sus discípulos le dijo: "Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre". 
Pero Jesús le respondió: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos".


Recuerdo alguna vez en una Eucaristía al momento de las ofrendas, se ofrecieron flores, mercadería no perecedera, libros, cuadernos, y como expresión de juventud, los chicos ofrecieron una guitarra, símbolo de  la vida, el canto, la alegría, la unión en reunión, la vida compartida. Era la guitarra de uno de los chicos de aquella parroquia. El sacerdote, al final de la misa, cuando aquel joven fue a buscar su entrega simbólica, se encontró con la mirada pícara del sacerdote que utilizó todo aquello para una catequesis:
Padre, me llevo mi guitarra…
¿Cómo que “tu” guitarra”? le dijo el sacerdote.
Es la que presentamos en las ofrendas…
Bueno, pero ya dejaron de ofrenda para la comunidad, ahora es de todos…

El chico aquel se puso pálido pues era una guitarra de esas compañeras, inseparables, queridas…y se quedó mudo sin saber que hacer…

Por supuesto que el padre después le devolvió, pero el mensaje era ese: si das una cosa que sea de verdad y no por “acting” como dirían hoy.

Hoy Jesús, le dice a aquel doctor de la Ley, una persona muy importante entre los judíos que había creído en su palabra: mira que no tengo donde dormir eh? Ni siquiera lo mínimo que se pide para una persona, ni eso, no tengo nada, pero te doy todo, no tendrás tesoros en la tierra pero si en el cielo, pero mientras estés en la tierra, nada, mira que habrá sacrificios, habrá cruz, habrá olvido de gente a la que quieres, mira que te harán a un lado tus amigos… quizás nos diga también que para seguirle uno debe ser libre, totalmente libre, sin ataduras de ningún tipo, convencido de lo que hace. Muchos que lo siguen dejan puertas abiertas de la vida anterior “por las dudas”, no se animan a dejar todo el hombre viejo, porque por ahí se arrepienten de ser “buenos” . Esto en definitiva es como aquella semilla que cayó entre espinas…al cabo de un tiempo, estrangulan las buenas intenciones.

Y la respuesta  a aquel discípulo que parece poco humana, pero esa expresión deja que los muertos entierren a sus muertos, “era un proverbio popular usado por la gente para
significar que no hay que gastar energía en cosas que no tienen futuro y que no tienen nada que ver con la vida” (ocarm).). ¿Qué nos dirá a nosotros cuando decidimos seguirle o estar en sus cosas? Deja de gastar energías en algo que no te sirve para el futuro, deja de lamentarte de todos y todo, deja de criticar a los demás, deja de echar culpa a tu pasado, deja de mirar la vida con el ojo ciego, deja de vivir como si no fuera posible un mundo mejor, deja de quejarte, deja de restar y comienza a sumar… ¡haríamos tanto si pusiéramos toda nuestra energía y fortaleza en hacer lo positivo!


En el doctor de la ley  y en aquel discípulo, estamos todos. Jesús nos habla también a nosotros.

Publicar un comentario