viernes, 1 de agosto de 2014

Mateo 13,54-58.

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. "¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? 
¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?
¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?".
Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia".
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.



Hace unos días, cuando terminó el mundial para las selecciones de futbol, veíamos como en uno y otro país, los jugadores eran recibidos como héroes.




Luego vinieron las visitas de ellos a cada lugar de nacimiento, entonces la fiesta fue mayor: caravanas de autos, autobombas  , colectivos, feriados municipales, gente en los caminos, agolpada en los lugares donde “él” estaría… un deportista, un triunfador ( o no, solo basta que sea famoso), es bien recibido en su lugar, todos quieren su autógrafo, su foto, y si es posible la selfie para mostrar a todos la cercanía con el ídolo de la comunidad, para engrosar los álbumes de fotos de facebook, etc. Al ídolo todos los idolatran…

A un profeta, a un hombre de bien, a uno que trae la verdad y que vuelve a su casa, no lo reciben igual: ¿de qué se la da? ¿Quien cree que es? ¿Porque se hace el bueno si yo lo conozco desde chiquito y sé muy bien sus cosas? Uh ¡y su madre, su padre! Son tal y tal cosa y él viene a decirnos esto… y es rechazado en la propia familia, en su pueblo, en su comunidad.
A Jesús le pasó ¿Por qué no a los tantos profetas que vendrían después de Él?

Mientras tanto, nosotros no dejemos de creer en Jesús. Aquella gente se quedó sin los “beneficios” de la bondad de Jesús.
Pienso en cuanta gente por el contrario,  se dejó abrazar por la fe en Él, y Jesús hizo el milagro, pequeño o grande, extraordinario u ordinario,
 Milagro de comenzar una nueva vida, torcer un destino casi fijado de padres violadores, abusadores, violentos y que hoy ellos como padres, pueden gozar de una familia construida en el amor y la paz y la igualdad,

Milagro en chicos y chicas a quienes les constaba incluso hablar, comunicarse, rendir exámenes, pararse frente al público, y ahora con Jesús, lo hacen.

Milagro de no poder encarar una relación seria y comprometida, a vivir estando en sintonía con la persona amada, en busca de un proyecto de vida en común.

Milagro de chicos y chicas sin ilusión, sin esperanza y que hoy revolucionan su vida con estudios universitarios, con trabajos dignos, con empleos donde se dignifican como persona.

Milagro de esposos que casi estaban separados de hecho, haciendo cada uno su vida, a esposos compañeros, amigos íntimos, amorosos, luz para sus familias, tomados de la mano ante la adversidad, prefiriéndose el uno al otro siempre.

Milagro en padres  que dejaban a sus hijos huérfanos porque nunca estaban, porque los fines de semana “huían” a la pesca o con los amigos y que hoy son padres buenos, presentes, modelos para sus hijos.

 TODO POR DEJARLO HACER, todo por sentirse en sus manos, todo por confiar en una persona viva, todo por dejarse amar por Jesús.


Ojalá que cada uno de nosotros estemos en este grupo de fe, pues Jesús vino a hacer muchos milagros en nuestras vidas.
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