jueves, 11 de septiembre de 2014

Lucas 6,27-38.


 Jesús dijo a sus discípulos: 
«Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.
Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman. 

Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. 
Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.
Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores.
Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».

Vivimos en una sociedad que muchas veces nos recluye dentro de nosotros mismos, nos
encierra en cuatro paredes, nos juntamos con los que piensan lo mismo que nosotros, vivimos en barrios cerrados, hacemos el bien a los que nos hacen bien, amamos a los que nos aman, sonreímos a los que nos sonríen… eso hace todo el mundo y en cierta medida , todo nos lleva a vivir de esa manera… el cristiano es al que se pide un plus en su vida, ser distinto.

 Para ello, nos señala el camino:

Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.

Vamos por los “no”. ¿te gusta que te insulten? No insultes
¿te gusta que piensen mal de ti? ¿te gusta que hablen mal de ti cuando no estás? No lo hagas con otros. ¿Te gusta que te discriminen? No lo hagas con otros. ¿Te gusta que te deseen el mal? No desees el mal a nadie… vamos por los “si”… ¿te gusta que te aprecien? Aprecia, ¿te gusta que te amen, ama? ¿Te gusta que te bendigan?, bendice. ¿Te gusta que te perdonen?, perdona

Pero en todo debemos aprender a “primeriar”, en el amor, ser los primeros. El amor nos exige ser creativos, el amor no depende de lo que recibimos del otro,
es más, Jesús nos manda devolver bien por mal:

Amen a sus enemigos.
hagan el bien a los que los odian.
Bendigan a los que los maldicen.
Rueguen por los que los difaman.


Primeriar, no para mostrar algo que no somos en gestos hipócritas y falsos, primeriar para mostrar el mismo rostro de Dios en medio de los hombres, primeriar para copiar el amor de Dios con nosotros, un amor creativo, “loco” de amar hasta el extremo  a pesar del insulto, de la ofensa, del grito, de los latigazos, del desprecio , de los salivazos, de la cruz impuesta siendo inocente, primeriar, para
despertar en el corazón de los otros sentimientos de perdón, de entrega, de generosidad, paz y gozo. Primeriar para mostrar la compasión que tiene Dios. Somos diferentes, debemos demostrarlo, devolviendo el bien por mal, sonriendo ante la adversidad, manteniéndonos pacientes y tranquilos ante el agravio, ¿Qué nos hace diferentes sin ante la mínima damos portazos, gritamos para ver quien grita más fuerte, maldecimos como lo haría el común de los humanos?


Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.


Que podamos grabar a fuego estas dos pequeñas reglas. Así seremos más cristianos, es decir parecidos, seguidores, imitadores, discípulos y apóstoles de Jesús
Publicar un comentario