miércoles, 17 de septiembre de 2014

San Lucas 7,31-35.

Dijo el Señor: «¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? 
Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: '¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: '¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!'.
Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos.»

Ustedes los cristianos que se pasan golpeándose el pecho y rezando todo el día y son siempre la misma… El Papa, los obispos, los curas son una…la Iglesia es corrupta porque…mirá vos el cura ese que se la daba de santo… y aún aquellos: la juventud está podrida, los jóvenes no tienen solución, las familias no van más, estos y muchos , muchos otros refranes escuchamos a diario. Ahora, cuando uno les dice:
vení,  trabajá desde dentro,
 déjate mirar por Jesús,


dále una oportunidad al Maestro,
vení a trabajar por y con los jóvenes,
vení luchemos junto por familias nuevas,
comprométete,
 Iglesia sos vos también…
ahí comienzan las excusas: no tengo tiempo, eso no es para mí, ni borracho me meto, y tantas otras excusas que se suelen tirar al aire.

También entre nosotros solemos poner excusas para no comprometernos: mirá aquellos que se la pasan rezando, bueno vamos a un grupo apostólico: no, no puedo, no tengo tiempo…mirá aquellos van de un lado para otro y no paran nunca a rezar, así anda la Iglesia…bueno, vamos a un grupo de oración: no, no puedo

¡No hay nada que les venga bien!

Seguramente en el fondo se busca excusas para no comprometerse, para no escuchar a Dios, para no leer la Palabra… es como aquel que no quiere ir a Análisis , o que tienen  miedo a hacer silencio cuando oran por temor a encontrarse con realidades de su vida que no quiere confrontar y viven siempre dando vuelta sobre sus errores, sobre esas taras que no lo dejan ser feliz. A veces los cristianos somos como el tiempo de radio ¿escucharon alguna vez que los locutores hagan silencio por más de uno o dos segundos? Siempre tiene  que haber palabras , música…así nos pasa , nos cuesta escuchar, hacer silencio, pensar en la Palabra de Dios, escuchar a Dios que nos habla ¿miedo a que dirá? ¿escuchar algo que no quiero?.

 Juan Pablo II les decía a los jóvenes:

                                No te quejes de todo: carencias, necesidades,
                                propósitos no cumplidos, ni te detengas ante las
                                dificultades, aprende a valerte por ti mismo y a
                                trabajar con empeño por alcanzar tus propias
                                metas. Si tu eres el primer interesado ¿por qué
                                tienes que depender siempre de los demás?


O nos metemos en la vida a trabajar seriamente y vivir profundamente los valores, o nos quedamos en la orilla viendo pasar y criticando a los que hacen algo. En cada uno está la respuesta.
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