jueves, 30 de octubre de 2014

Lucas 13,31-35.

En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte". 
El les respondió: "Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!".


Es un viaje largo desde galilea. Debía llegar a Jerusalén donde entregará su vida por vos y por mí. Nada ni nadie se lo debe impedir. Ese es el plan de Dios en su vida.
Una historia que comenzó mucho antes con Abraham, Isaac, Jacob, que continuó en Egipto con Moisés y su pascua, su paso por el mar Rojo. Samuel, Saúl, David, Salomón, tienen parte de ese pueblo elegido por Dios, entre idas y venidas, entre desierto y Jerusalén, entre pueblos nómades y pueblos en lugares estables.
 Luego , el tiempo de los profetas que cuidan de ese pueblo: Elías, Amos, Oseas, Isaías, jeremías Ezequiel… destierro, liberación, camino largo y sinuoso de un pueblo que quería ser fiel a su Dios, que buscaba la tierra prometida. Años y años de historia y de espera.
 Llega María y José, llega Jesús. Es el centro de esta historia de búsqueda de Dios al hombre, de perdón, de misericordia y de traiciones por parte del hombre. Es una línea del tiempo que no se rompe ni se corta. Jesús no iba a dejar que esa línea se discontinúe por la acción de un “zorro” al que le inquieta solo que su poder no se disminuya…

Y Jesús cumplió el Plan.

Y después siguió, porque ese pueblo elegido se convirtió en uno nuevo con gente de distintas razas y naciones. Y vinieron santos y hombres y mujeres de bien que están en esa línea del tiempo.

Hoy,  en esa misma línea, estamos vos y yo. Somos parte de ese plan de Dios en la humanidad. Por algo y para algo estamos aquí y ahora.  ¿Cuántas veces he salido de esa línea? ¿Cuántas la he descontinuado? Solo sabemos que lo que nosotros no hagamos, nada ni nadie lo hará.

¿Cuántos hay que se salieron de ese plan? Para esos, el evangelio de hoy dice: vamos, volvé, sos parte de una historia que te tiene de protagonista.  No te dediques a “balconear” la vida viendo pasar los acontecimientos viviéndolos desde afuera. ¡Vamos ¡ Dios te llama y te ha elegido para que seas parte de ese Plan. Ponte de nuevo en la misma línea de aquellos nombrados, en la misma línea de Cristo, no le falles a lo que Dios tiene pensado, por medio tuyo, para la humanidad.


Que Dios nos de la gracia de la fidelidad a su Plan. Muchos nos necesitan y si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará por nosotros. La familia, los amigos, los compañeros de oficina y trabajo, la Iglesia,  nos necesitan. Que tengamos el coraje para no desertar, y el convencimiento de que somos protagonistas y no tan solo espectadores.
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