miércoles, 26 de noviembre de 2014

San Lucas 21,12-19.

Jesús dijo a sus discípulos: 
«Los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,
y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,
porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.
Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.
Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.
Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»

Otro signo del “fin de los tiempos”. Ayer nos hablaba de falsos mesías, de guerras y revoluciones, de reinos contra reinos, terremotos, pestes… hoy de la persecución de los cristianos. Jesús nos lo avisó. Esto no sería fácil. Dar testimonio de la fe nunca lo ha sido. Siempre fue y es más fácil optar por los criterios  del mundo, por los valores del mundo, ser uno más del montón que cumple los preceptos del mundo sin chistar, sin oponerse.
 
Hace dos o tres días, un grupo de jóvenes de un partido político en Córdoba, tuvo que salir a pedir perdón por plantear que “un” método para luchar contra el SIDA era la castidad,  ni siquiera dijo que era “el” método, y hasta de su mismo partido lo llamaron “al orden”. No quiero decir que esto sea una campaña  cristiana…quiero decir que plantear un valor cristiano ya es condenable, es discriminatorio, es retrógrado: escuché decir a un periodista totalmente indignado: “en pleno siglo XXI plantear esto es una locura, es retroceder cincuenta años…” así nos va como sociedad.

Hoy, se nos invita a la perseverancia.  Solo con ella salvaremos nuestras vidas. Cuando san Marcos nos cuenta estos hechos de la vida de Jesús, habla de los comienzos de los dolores de parto. En el parto,  aunque hay temor, angustia, sabemos el final: vida, alegría, dicha indescriptible, pedazo de cielo cayendo y bendiciendo las vidas… aunque cueste hoy, aunque se nos divida la familia a a causa de Cristo, aunque seamos motivo de escándalo aun entre los que nos quieren, aunque a veces papá, mamá, no acepten nuestra vocación cristiana, aunque sintamos que poco a poco los “amigos”,
comienzan a irse por nuestra vida en Cristo sin que podamos traerlos “para este lado”, si en el trabajo se nos hace a un lado, cuando se burlan de nosotros por el solo hecho de llevar una cruz con orgullo en nuestro pecho, aunque no nos entiendan y no entiendan que preferimos pasar el tiempo en una reunión donde se hable de cosas buenas y no en reuniones de alcohol o droga, aunque no se entienda que se prefiere pasar un tiempo de vacaciones yendo a algún lugar para llevar a Cristo en misión, cuando la mayoría , en vacaciones , se olvida hasta de Dios…aunque no se entienda  y nos persigan, si somos perseverantes , seremos felices.

Siempre estará Dios con nosotros. Nos lo dijo y le creemos: yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos… o como le dijeron los magos al Faraón de Egipto, en el tiempo de las plagas: ¡Aquí está la mano de Dios!(Ex. 8,15). Mano que estará siempre con nosotros, nunca nos dejará solos. Espíritu Santo que llegará a nuestra vida para darnos la elocuencia, la sabiduría, la paciencia, el don de hablar…


Solo nos pide que seamos perseverantes. Si lo somos, adelante, si no lo fuimos, es hora de retornar el camino y saber que en todo, está la mano de Dios que nos protege y nos anima.
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