miércoles, 24 de diciembre de 2014

Lucas 2,1-20. Misa de Noche Buena

En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. 
Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,
pero el Angel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:
Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre".
Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
"¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!". Cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.» Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.

24 de diciembre. Esta noche celebraremos Navidad. Será una Noche Buena, magnífica, serena, espectacular. Una noche donde se olvidan fracasos, errores, dolores, penas, tristezas, una noche donde brillará la paz para todos los hombres y mujeres de buena voluntad ¿eres uno de ellos? Gente de buen corazón, de buena voluntad que quiere sumar y no restar, que quiere un mundo mejor, que busca un mundo mejor, que lucha por un mundo mejor, que estudia, se perfecciona, trabaja, se sacrifica por un mundo mejor. Hombres y mujeres que van por la vida honrando la vida y no viviendo porque el aire aún es gratis, hombres y mujeres que corrigen el rumbo de sus vidas para hacerla más noble, para compartirla, para hacerla útil para los que los rodean.

Nace Jesús en una tierra que era extraña. María que había corrido al encuentro de su prima necesitada de ayuda, tiene su bebé, sola, sin la presencia de familiares que ayuden, lejos de amigos, lejos del afecto, lejos del calor de la casa paterna, quizás pobre, pero donde seguramente estaba todo preparado para el nacimiento. Así fue la historia. El más rico, el dueño de todo, nació pobre y rodeado de simpleza y sencillez, sin pompas ni cunas de oro. Nació en un pesebre.  Historia que llegan por redes sociales, retransmitidas por uno y otro, por Radio maría, por amigos: "El Padre Ceschi relató la historia de un pesebre viviente en el que participaron chicos con capacidades diferentes. En esa ocasión, a un niño con sindrome de down le tocó representar al posadero que le niega hospedaje a Jesús, José y María. Tenía en claro que debía decirles que “No había lugar”. Lo ensayó toda la semana y cuando le tocó hacer su papel dijo: “Pasen, no hay lugar, pero yo duermo en el suelo”.

Hombres y mujeres, jóvenes, audaces y astutos, de buen corazón, de BUENA VOLUNTAD, eso hace falta. Aquellos que ofrezcan el lugar, que no se avergüencen de ofrecer el corazón, que no se dejen ganar por el conformismo de “lo tengo todo”, que salgan al encuentro del hermano que necesita, que ofrezcan su cama, sencilla y humilde para Jesús que nace.

No fue fácil para los contemporáneos de Jesús reconocerlo como el Mesías, como el que debía venir. Tampoco es fácil hoy y cada vez es más difícil porque el mundo nos está envolviendo en una atmósfera de laicismo, de no-Dios, de agnosticismo, donde la fe tambalea arrasada por la razón. Hizo falta, y hace falta hoy una revelación por parte del Buen Dios, como pasó con aquellos pastores en la noche santa. Hoy será difícil vivir la navidad si no estamos en la espera como estaban ellos: vigilaban por turnos. Después que los ángeles se fueron, se dijeron: vamos a ver  (buscaban) y se encontraron
con la imagen pintada por los ángeles. Entonces encontraron lo que buscaban. Ojalá que nosotros seamos los que esperemos esta noche con el corazón abierto y vigilante, abierto a su amor, vigilantes en ver dónde está el que sufre y el que necesita, donde está el cristo de todos los días que pasa a nuestro lado. Que vivamos en búsqueda para poder encontrar. Hoy la gran mayoría del mundo occidental andará detrás de un hombre regordo de barba blanca y ropa de invierno… nosotros, los que tenemos el corazón abierto y dispuesto, estaremos en la contemplación de un pesebre , sencillo y humilde donde nace un niño, parecido a todos, pero que nos trae paz, mucha paz, solo paz, esa que viene del alma y que cambia el rumbo de mi vida y de los que me rodean.


Feliz Navidad. Que sea una noche de paz. porque eres una persona de Buena Voluntad
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