sábado, 13 de diciembre de 2014

Mateo 17,10-13.

Al bajar del monte, los discípulos preguntaron a Jesús: "¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?". 
El respondió: "Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas;
pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre".
Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.

“Les voy a mandar al profeta Elías antes que llegue el día de Yahvé, que será grande y temible. El reconciliará a los padres con los hijos y a éstos con sus padres, para que cuando yo llegue no tenga que maldecir a este país” , decía el  profeta Malaquías anunciando a Elías… había necesidad de reconstruir el tejido social. El sistema romano de dominación, demolía el clan, la convivencia familiar, la fraternidad, la convivencia entre hermanos del mismo pueblo…

Reconstruir también hoy el tejido familiar es “peligroso” para los que quieren tener a todos dominados, no ya a la manera de los romanos en tiempos de Jesús, pero si el otro dominio, el que hace al hombre un número y no persona, un sistema que no quiere que alguien piense, que le conviene tener masas enteras a “pan y circo” , llenándole el estómago o la vista, pero quitando educación, promoviendo anti valores, burlándose de los que quieren ser auténticos, negando la concreción de valores, solo hay que vivir el momento. Nos están haciendo cada vez más egoístas ocupado cada uno en sus cosas, nos afecta la política del “no te metas”, nos dejamos llevar, somos como esos toros inmensos que se exponen en la Rural, de grandes kilajes, fornidos, rudos, pero que los llevan por un anillo sujeto en sus narices.

Un sistema que aleja a padres de los hijos, que aleja a esposos entre sí, se pasa más tiempo con compañeros de trabajo que con la propia familia, no se comparte una comida , o un momento al día con los hijos que primero son niños, luego adolescentes y jóvenes que sienten la falta de compañía o de límites, no se transmiten valores verdaderos, y así ya en tercera o cuarta generación… familias mudas, silenciosas, que comparten más diálogo con otros que entre si, o que comparten más diálogo por medios virtuales que cara a cara con el que está al lado.

Un día vino Juan Bautista, lo maltrataron y mataron. Luego vino Jesús nos abrió los ojos sobre el asunto. Hoy vuelve Jesús en cada corazón cristiano vuelve por vos y por mí. ¿Qué estamos haciendo al respecto? Cuando Él entra en nuestra vida, quiere a toda costa también que podamos darnos cuenta  por donde vamos, qué debemos hacer cada uno para restituir tejidos familiares y sociales, roto por los otros o el sistema.




Ojala que a medida que nos acerquemos a la Navidad, podamos ser también constructores de lazos o re constructores de uniones familiares rotas o elementos de unión o personas que sumen y no que resten. Así HABRÁ NAVIDAD. 
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