lunes, 16 de febrero de 2015

PIDEN UN SIGNO Marcos 8,11-13.

Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. 
Jesús, suspirando profundamente, dijo: "¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo".
Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla.




Entre chistes y cuentos, recuerdo aquel que dice del hombre que en una inundación terrible en el lugar donde vivía, ve como el agua comienza a subir y decide subir a la terraza. Tenía una fe inquebrantable en Dios y se decía permanentemente :Dios me va a salvar, confío en Él ciegamente, Dios no me desamparará…el agua siguió subiendo a tal punto que vinieron los de defensa civil para ayudarle a evacuar y llevarlo a lugares más seguros, pero él les dijo que se fueran nomás. Para sus adentros decía: Yo confío en Dios… cuando el agua estaba a nivel de la terraza, vinieron en lancha: ¡vamos señor, lo llevamos no se quede aquí!... pero él, firme, les dijo, vayan nomás Dios me protege … el agua fue tal que el pobre hombre subió a la parte más alta del techo, entonces vino un helicóptero a rescatarlo y con megáfono le decían que le enviaban una soga para que suba, pero él, seguía confiando en Dios… y no hubo más que hacerle. El agua lo tapó y murió.
Al llegar al cielo, le recriminó a Dios. Le dijo que había dado testimonio de su fe que siempre había creído en Él, que confiaba solo en Él y que Él lo había abandonado. ¿Por qué no me salvaste cuando me estaba ahogando? le recriminó.  Dios lo miró y le dijo; te mandé un agente de defensa civil, una lancha y un helicóptero. ¿qué más querías?

A veces no queremos ver lo que Dios nos da, las señales que pinta el cielo para cada uno. ¿Para qué nos ponen un cuadro hermoso del mejor de los pintores si no queremos abrir los ojos? ¿Para qué nos ponen una música suave y delicada de los más grandes autores si no queremos escuchar?. ¿Qué señales esperamos ver?

Aquellos hombres acababan de ver la multiplicación de los panes, y tantos otros milagros de Jesús ¿Qué más querían ver? ¿Algo mágico y esotérico? ¿ no bastaba con tantas muestras de amor de un Dios cercano que se hacía uno de nosotros? Parece que no.

Viendo lo que hay alrededor nuestro, esos mimos permanentes de Dios, la vida misma, la naturaleza, el sol, la lluvia, los niños, una caricia del enamorado o enamorada, una sonrisa de mamá… ¿Qué otros signos queremos y esperamos? ¿No será mucha nuestra ceguera y la del mundo?.


Que podamos abrir el corazón a tantas muestras de amor y reconocerlo siempre en la fracción del pan, como aquellos muchachos de Emaús.
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