miércoles, 15 de abril de 2015

LA LUZ VINO AL MUNDO Juan 3,16-21.

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.»
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

Hoy, podríamos tomar como “mundo” uno de los tantos que nos significa esta lectura: TU mundo, tu espacio, tu familia, tus amigos, tu nación, tu patria, tu matrimonio, tu trabajo. Si pudiéramos también, volvamos a leer la Palabra de hoy con ese criterio.
¡Tanto amó Dios a tu mundo( mi mundo)  que le envió a su hijo único, para que ese, tu mundo ( mi mundo) , se salve  por Él!. ¡Qué maravilla de amor! ¡qué delicadeza de parte de Dios que podría seguir siendo tranquilamente Dios allá lejos en las alturas!…sin embargo desea nuestro bien y felicidad..

Lamentablemente el mundo, está impregnado de muchos desvalores, de una cultura  a veces pagana, de una forma de ser corrupta, impregnada por el mal, por la falta de Dios, un mundo de lo relativo: todo es igual nada es mejor, lo  mismo un burro que un gran profesor, no hay aplazaos, ni escalafón, los inmorales nos han igualao… es lo mismo el que trabaja noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley, decía don Enrique Santos Discépolo, en el tango Cambalache allá por …1934, cada vez más vigente. Un mundo que prefiere la oscuridad, en todas sus formas: bebida, vicios, mentira,  infidelidad, vivir de la dádiva o de plata mal habida, conseguida sin esfuerzo o como consecuencia de venta de productos  que asesinan a nuestra juventud… por eso Jesús es rechazado, porque es luz y la luz “ofende” la oscuridad, la destruye, la aniquila .

A ese mundo vino Jesús a rescatar. Vino a salvar. Entonces ¡tranquilos! Solo debemos ser parte de la luz.

La luz viene a darnos confusión primero porque hubo desorden antes,  luego nos permite ver todo con claridad. Nos permite diferenciar  el bien del mal, los buenos de los malos, nos permite apreciar el bien del trabajo y del esfuerzo, nos permite evangelizar la cultura dándole a cada hecho el justo lugar, nos permite vivir en la verdad.

¿De quién soy yo?, ¿de la luz o de la oscuridad? ¿Vamos a la oscuridad ocultando mintiendo, engañando? O ¿vamos a la luz para que sepan los demás que nuestra vida es de Dios y vivimos según su proyecto en mi vida? Siendo de la luz, ayudamos a Jesús a salvar el (tu, mi) mundo. Que Jesús nos de la gracia de vivir en ella, para ser mensajeros vivos y actuales de su cultura del amor y la misericordia.
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