martes, 14 de abril de 2015

RENACER DE LO ALTO Juan 3,7b-15.

Jesús dijo a Nicodemo: 'Ustedes tienen que renacer de lo alto'. 
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu".
"¿Cómo es posible todo esto?", le volvió a preguntar Nicodemo.
Jesús le respondió: "¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas?
Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.

Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.


A veces enmarcamos a Dios en nuestro pensamiento.
Me recuerda aquella historia de San Agustín caminando por la playa. Un día vio a un pequeño sacando con su recipiente agua del mar para llevarla hasta un pozo que había hecho en la playa. San Agustín le preguntó que hacía,  a lo que el niño respondió: estoy poniendo toda el agua del mar en este pozo…
Agustín, le dijo: pero ¿cómo puedes poner tanta inmensidad del mar en tan pequeño pozo?...dice la historia o la inspiración del mismo Agustín para contárnoslo que el niño se dio vuelta y le dijo: ¿Cómo puedes poner semejante inmensidad que es Dios en tan pequeño cubilete que es tu cabeza?...

"¿Cómo es posible todo esto?” volvió a preguntar Nicodemo. Es que lo que nace de la carne, tiene la limitación en la carne , en lo que uno es, en lo mortal y finito que somos…nacer del Espíritu es hacernos grandes, es ir con el viento, es tener el Espíritu de Dios que nos hace infinitos y eternos, que
no importa cuánto puede durar nuestro cuerpo y nuestra vida en esta tierra, que el Espíritu volará y será eterno, porque es parte del Espíritu Santo que vivió, vive y vivirá para siempre.
Jesús refiere a aquella serpiente de bronce. El pueblo, infiel con Dios una vez más, se había dejado llevar por el pecado, a lo que sobrevino una plaga de serpientes venenosas que azotaron aquel pueblo muriendo muchos. Entonces Dios le pidió a Moisés haga una serpiente de bronce y la levante sobre un asta para que el que la vea se sane del veneno…y así lo hizo y así pasó…mirar,  era levantar la vista al cielo, era creer, tener fe.

¡tantos pecados que azotan nuestra vida! ellos nos condicionan, nos atan, nos hacen cada vez más finitos y tiran abajo proyectos, virtudes, valores, familias, jóvenes, niños…tiran abajo sueños e ideales. Bueno, debemos recordar que Jesús fue elevado a la cruz y fue elevado a la Resurrección, que cada vez que levantemos nuestros ojos al cielo, que dejemos de mirar tanto a la tierra, sus preocupaciones, y sus pompas, podremos encontrar la salvación a nuestros problemas…creer en la resurrección, creer que Jesús está vivo, que está a tu lado, que camina contigo, es ya adherirnos o mejor dicho vivir según ese Espíritu que nos hace libre y eternos.




La cruz y la resurrección son nuestra más grande prueba de que SE PUEDE. Hoy es un día para levantar la vista al cielo y volar, ser libres, sentirnos eternos e infinitos, sentirnos parte del gran Espíritu de Dios.
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