lunes, 15 de junio de 2015

DEVOLVER BIEN POR MAL San Mateo 5,38-42.

Jesús, dijo a sus discípulos: ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. 
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
Una señora, enojada con un perro que le ensuciaba su vereda, le dio un “escobazo”. El perro salió despavorido. Justo pasaba por ahí otra vecina. El perro asustado, le mordió feo en su pierna. Ella comenzó a gritar y a insultar. Justo pasaba  un oficial de policía, que recibió los gritos de la mujer. Éste, habló a emergencias médicas. Gritó a la operadora hasta que vino la ambulancia. El chofer y la médica se ligaron todos los gritos de la mujer lastimada, y del oficial. Todos nerviosos. Llegaron al hospital, la médica y el chofer, gritaron a la guardia, los que estaban de guardia, llamaron a los gritos a la  enfermera del piso. La mujer mordida le gritaba feo como si tuviera ella la culpa. La enfermera, llamó al médico, un jovencito recién recibido, quien se recibió los gritos de la enfermera que no sabía qué hacer con la enferma. Éste médico, nervioso, terminó, se fue a su casa, y estaba la comida servida. Comenzó a comer, se dio cuenta que estaba un poco fría, y le gritó a su mamá: ¡mamá, esta comida está helada, he tenido un día  de “perros” y ahora me das esta cosa fría que perdió su gusto!. La madre, se sentó a su lado, le acarició su cabeza y le dijo: tienes razón,  mañana cuando vengas encontrarás un plato calentito para que puedas terminar en paz tu jornada.
Podría haber puesto excusas, como que llegó una hora más tarde, o podría habérsela tomado con
otra vecina, con otro perro, con una puerta… y  podríamos  darle una y mil palabras para que le diga a ese hijo desagradecido, pero fue capaz y valiente de cortar la ESPIRAL DE VIOLENCIA en que estaba metido su hijo.
Hoy Jesús nos pide eso. Nosotros debemos ser los que sean capaces, los valientes, los verdaderos cristianos de decir ¡basta!, toda la violencia que pasa por mí, por mi vida, por mi alrededor, la mando a “papelera de reciclaje” y no sigo aumentando la violencia, ni siendo parte de ella. Este ejemplo muy simple de la mujer mordida, es algo muy común en la sociedad, en que a veces llevamos la violencia de la calle, o del trabajo, los malos tratos o destrato, al hogar, a los que amamos, a los que son parte nuestra. O llevamos la violencia que cargamos en la semana, a los estadios de futbol, o a las actividades que deberían recrearnos y tranquilizarnos.
No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien, nos dirá san Pablo luego en Romanos 12,21. No dejarnos vencer por el mal, no dejarnos agarrar por la violencia, por el odio, por la sed de venganza, por las ganas de ver destruido al que nos hizo mal…antes bien , da bien al que te da mal, bendice al que te maldice, habla bien del que habla mal de ti, socorre al que te dejó a la vera del camino, ayuda al que se olvidó de ti en esos momentos difíciles que viviste, protege al que te desprotegió… es difícil ¿no?, pero es un deseo, un sello que Jesús  quiere que tengamos para llamarnos cristianos.
Pidamos al Buen Dios que nos dé la gracia de no dejarnos vencer por el mal y, más aún, de dar bien al que nos da mal.


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