miércoles, 15 de julio de 2015

A LOS SENCILLOS Mateo 11,25-27.

Jesús dijo: 
"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar."(Palabra del Señor).

Cuenta la historia que un día San Agustín, paseaba por la playa mientras iba reflexionando sobre el misterio de la Santísima Trinidad. Trataba de comprender, con su mente analítica, cómo era posible que tres Personas diferentes (Padre, Hijo y Espíritu Santo) pudieran constituir un único Dios.
Estando en esas cavilaciones encontró a un niñito que había excavado un pequeño hoyo en la arena y trataba de llenarlo con agua del mar. El niñito corría hacia el mar y recogía un poquito de agua en un recipiente. Después regresaba corriendo a verter el líquido en el hueco, repitiendo esto una y otra vez. Aquello llamó la atención del santo, quien lleno de curiosidad le preguntó al niño sobre lo que hacía:
–Intento meter toda el agua del océano en este hoyo –le respondió el niñito.
–Pero eso es imposible –replicó el teólogo– ¿cómo piensas meter toda el agua del océano que es tan inmenso en un hoyo tan pequeñito?
– Al igual que tú, que pretendes comprender con tu mente finita el misterio de Dios que es infinito…
Y en ese instante el niñito desapareció.
Es más fácil meter toda el agua del océano en ese pequeño hoyo, que toda la inmensidad de Dios en nuestra mente. ¿Se imaginan si podríamos definir, o descubrir a Dios mediante una argumentación o ciencia?...DEJARÍA DE SER DIOS,  renegaría de sí mismo.
Yo soy inteligente, tu eres inteligente, pero  la sabiduría común, no proporciona lo que Dios quiso y quiere revelar, aún más, lo oculta, lo rebaja a nivel del conocimiento, lo estudia, lo coloca en el tiempo y la distancia, trata de conocer detalles de la vida mortal para desprestigiar el ser Dios de Jesús y por más estudios, por más conocimiento, nunca podremos encontrar revelaciones de Dios, sino, solo en el corazón. Es como conectar nuestro chip, colocado por Dios antes de nacer, con su vida misma, con su Santo Espíritu que , sin dudarlo, es el que nos acerca la verdad, sobre Dios, la vida, mi ser, quien soy, para que estoy, hacia donde voy, que hay después de esta historia humana personal.
Joven, señor, señora que lees: si quieres entrar en el corazón de Jesús, debes dejarte llevar por la acción del Espíritu Santo. No tanto hacer sino dejarle hacer al Espíritu.
Quizás hoy sea un buen día para revisar si nuestra conversión, comienza con ese itinerario de primero, hacerse pequeños. Jesús alaba a su Padre por comunicar estas cosas a los sencillos que pueden entenderlas, aceptarlas y vivirlas por la sencillez del corazón, un corazón que por ello también es puro. Quisiera que Jesús alabara al Padre por mí. Ojalá, digas tú lo mismo.

Buen jornada para todos…
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