sábado, 22 de agosto de 2015

HAZ LO QUE YO DIGO MÁS NO LO QUE HAGO Mateo 23,1-12.



Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado". (Palabra del Señor)

Jesús no era de la tribu de Leví de donde salían los sacerdotes y encargados del culto. Tampoco pertenecía  a una institución religiosa como la de los fariseos. Era parte del pueblo y miraba, observaba como actuaban los jefes espirituales y las instituciones que se constituían en élite. Quizás entre ellos no tenían autocrítica porque estaban viviendo todos la misma realidad, así se acostumbraron a vivir, y con el tiempo perdieron noción de la realidad, de lo que le costaba a la gente ser fiel a Dios “cumpliendo todas las exigencias” que le planteaban los preceptos.

A veces alguien “desde fuera” tiene mejor visión que los que estamos “dentro”: “se están encerrando mucho, bajen  a la realidad, están exigiendo demasiado”… El Papa Francisco, a poco de asumir, le pidió a sus pastores que tengan olor a oveja, es decir que bajen a la realidad que se esfuercen por acompañar a todos desde la verdad y la realidad de todos los días, que no miren a la gente desde un escritorio o desde una PC, que no pidan cosas que ellos mismos ni pueden cumplir, que digan “vamos” y no “vayan”, que se animen a ir a las periferias a buscar a esa oveja perdida alejada vaya a saber por cuantas circunstancias de la vida. Que mientras ellos duermen o descansan, la gente, sus fieles,  están sudando y sufriendo soledad, desesperanza, están luchando y trabajando a brazo partido. Y que los fines de semana cuando podrían descansar, le están dando tiempo a la catequesis, a los grupos apostólicos, a ayudar en la liturgia o el culto…¡algunos pastores se creen “patrones de estancia”, casi “dueños” de su gente, que pueden disponer de sus vidas, su tiempo sus ocupaciones!

y ese mismo desafío va para todos los que de una u otra manera tenemos responsabilidades de padres, madres, educadores, gobernantes, dirigentes, animadores de comunidad, jefes… no volvernos auto referenciales, quedándonos en nuestra pequeña burguesía de pensar que estamos bien así, no nos interesa bajar a los demás, sufrir con ellos compadecernos es decir padecer con.
Porque puede pasar que vivamos creyéndonos y que hagamos normas propias, e indiquemos el camino con nuestro dedo pero que ya no hagamos lo mismo nosotros.
Porque se ve mucha hipocresía, mucho “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, en todos los ámbitos de la vida:
Nos fastidia mucho cuando nuestros hijos mienten, pero delante de ellos buscamos excusas mentirosas para faltar a nuestros compromisos… “papá te buscan… dile que no estoy “…
 Nunca alentamos la discriminación pero decimos frases o cantamos esos cantos malignos que se cantan en los estadios de futbol discriminando al extranjero al que creemos inferior…
Decimos que no existe la discriminación pero ponemos adjetivos  hirientes cuando nombramos a las personas delante de nuestros educandos, sean estos hijos o estudiantes…
Pedimos compromiso, dedicación, a nuestros alumnos y como profesores dejamos que desear, porque los hacemos aprobar para no tener que ponernos en la tarea de enseñar mejor, o faltamos sin causa justa, o no cumplimos con lo prometido, o no nos preparamos para dar una mejor clase que la anterior…
Exigimos a nuestros gobernantes, y despotricamos contra ellos, pero tenemos impuestos sin abonar, evadimos cuanto podemos, no somos responsables con nuestro medio ambiente, no nos metemos a
solucionar los problemas de nuestro barrio o entidad intermedia…
Exigimos respeto en el tránsito y somos trasgresores hasta con una luz amarilla o roja.
Marcamos normas que los demás deben cumplir y que no somos capaces de asumir nosotros. A veces normas que ponen una pesada carga en los demás, incluso desde lo moral y que, las que las hacen, difícilmente la vivan por estar todo el día detrás de un escritorio siguiendo el desarrollo de los hechos.

Los títulos para ensalzarnos son obstáculos a veces para nuestra vida de gracia y de santidad. Recuerdo una comunidad en que un sacerdote estaba medio triste porque había venido a la región sin ningún título de “responsable de…” solo de cura, y eso lo fastidiaba. Se había preparado para servir y quería un título para servirse… todos ustedes son hermanos, Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".
(Autor: Jesús, por si no lo sabías)

Ser coherentes, ser humildes, ser sencillos, ser responsables, tener olor a ovejas, bajar a la realidad de los demás y todo lo que esta Lectura le dirá a cada uno…linda tarea para hoy

Buena jornada para todos
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