lunes, 10 de agosto de 2015

LA SEMILLA QUE DA FRUTO Juan 12,24-26.


Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.
El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre. (Palabra del Señor)
Un día como hoy, 10 de agosto, entraba en la eternidad, San Lorenzo, un diácono de Roma. Fue en el año 258. Mártir por ser de Cristo, que siguió a su Pastor, el Papa Sixto II en el martirio. Por distribuir los bienes a los pobres cuando las autoridades querían saquear los elementos sagrados de la Iglesia con fines de usarlos en la guerra, fue hecho mártir quemando su cuerpo en una parrilla al que habían atado. Gente que da su vida para que sean vida para los demás, gente que hacen lo de la pequeña parábola del día de hoy, que mueren cual semilla para dar plantas que den más y más frutos. Todo a ejemplo de Jesús, ayer y hoy.
¿Qué es una semilla? Grano contenido en el interior del fruto de una planta y que, puesto en las condiciones adecuadas, germina y da origen a una nueva planta de la misma especie,  por ello, también una semilla ya metafóricamente hablando es Cosa que es causa u origen de otra, especialmente de un sentimiento o una cosa inmaterial.
Pienso en Jesús, en su “locura” de amor por todos nosotros. Dios entre nosotros, el Emmanuel , que bajó a la tierra para hacerse uno de nosotros, para que entendiéramos el mensaje divino, para hacernos sentir su presencia de amigo, un Dios cercano, no ausente sino muy presente, hoy usa para Él, y también para los que le seguimos una similitud con una…¡¡¡semilla!!!  No le bastó con hacerse humano, Él, el creador de todo el infinito universo, hacerse “nada” como nosotros…ahora tomando una semilla dice: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. si,  ¡seguimos a un “loco” enamorado de vos y de mí!. Con esto nos dice que es necesario morir para dar vida, como lo hizo Él. Si vemos la historia y no creyéramos en la Resurrección de Jesús, diríamos: fue un gran hombre que habitó en la tierra, pero quedaría en eso, una semilla bonita, de gran textura, pero que quedó de adorno o como un punto en la historia de la humanidad.
Y ahora nosotros… ¿vieron esas mesas que usan semillas de adornos? O ¿botellas que la habilidad del decorador, llena de semillas de distinto color y tamaño para producir un adorno que enaltece algún rincón del hogar? Semillas de adornos, semillas de estudio de formas y texturas… pero solo semillas, por más bonitas que sean no cumplirán su plan, su designio, su esencia: ¡morir para dar vida a una nueva planta que dará frutos y flores!
No podemos quedarnos en semilla.  La semilla que produce es aquella que, puesta en tierra, “muere “ a sí mismo cuando encuentra las condiciones necesarias, para dar origen a una nueva vida. No
podemos, como cristianos seguidores de Jesús, quedarnos en semilla… la vida nos necesita. Es necesario hacer morir en nuestra vida aquello que no nos deja vivir nuestra esencia de dar vida a los que nos rodean, en cada hogar , en el trabajo, en la diversión, en el estudio… El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo la conservará para la Vida eterna, nos dice Jesús. Lo mejor es DARNOS  aunque para ello debamos morir al orgullo, a la soberbia, al egoísmo, al placer. O nos quedamos como semillas  o nos dedicamos a cumplir nuestra esencia cristiana de ser servidores de la humanidad al estilo de Jesús.
Hay mucho por hacer.

Buena jornada para todos. Que nunca perdamos la esencia de nuestra vida cristiana.
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