miércoles, 26 de agosto de 2015

SEPULCROS BLANQUEADOS Mateo 23,27-32.



¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!
Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos,
diciendo: 'Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas'!
De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres! (Palabra del Señor).

Los sepulcros se pintaban de blanco (se encalaban) para que resultaran muy visibles y no se las tocara  descuidadamente contrayendo así una impureza.
Hoy, pintamos los sepulcros para que tengan mejor aspecto aunque sea por fuera y resulten menos sombríos de lo que son. Sin embargo tanto aquellos de Oriente como estos nuestros, tienen lo mismo: blancos por fuera y por dentro, despojos mortales de alguien que fue más o menos importante, más o menos bueno, más o menos útil a la sociedad.

¿Qué sentiríamos si Jesús nos dijera sepulcros blanqueados?  Algunos dirán: ¿Qué le pasa a éste?
¿Porque nos dice esto? Yo soy bueno, no mato no robo, no me emborracho, no me drogo… yo soy bueno… entonces nos justificamos, hacemos laxa nuestra conciencia, todo está bien, no hay nada que cambiar… nos volvemos hipócritas con nosotros mismos, tratamos de engañarnos y lo mejor, engañar a Dios, nos convertimos en hipócritas para con Dios.
Mostramos una fachada pintada de blanco, pero que tapa muchas veces nuestras miserias, grandes o pequeñas, nuestra sed de venganza, nuestro odio, nuestra lujuria, nuestras debilidades que no cambiamos, que no convertimos, justamente por esa imagen de hombre o mujer buena que damos delante de los demás.

No son muertos los que en dulce calma, la paz disfrutan de la tumba fría… muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía, dice la poesía.

Muchas veces cuidamos más el exterior, nuestra figura, comemos más alimentos bajas calorías, sabemos a la perfección sobre cuantas calorías tiene  lo que consumimos, si tiene grasas trans o no, qué tipo de gimnasia debo hacer, cuales son los gimnasios más adecuados…hay que cuidar la imagen: Lo que no es puede llegar a ser... como te ven te tratan y si te ven mal... ¡Te maltratan! termina su programa habitualmente  Mirtha Legrand . Por eso hay que estar bien…por fuera. Lo de dentro importa solo porque se nota en la cara cuando estás mal de ánimo. Pero ¿y la fe?.¿El alma?

Hasta muchos podemos quedarnos en realizar actos buenos por fuera. Concurrir a cuanta procesión o manifestación de fe, ser ayudante en la parroquia o el templo, ser devoto de santos e imágenes variadas, ponernos cruces o medallas en el cuello, hasta ser animador de grupos religiosos,  pero por dentro vivir sin mansedumbre, sin paciencia, ser violentos, sin compasión, empedernidos, soberbios, orgullosos, convivir con malos pensamientos sin darle batallas, y me refiero a todos los malos pensamientos no solo los sexuales: corrupción, suicidio, venganza, desesperanza, odio…
Que podamos ser buenos por fuera y por dentro. Lo esencial es invisible a los ojos, lo repetíamos una y otra vez y aún lo hacemos, recordando al Principito.

Buen jornada para todos.
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