viernes, 25 de septiembre de 2015

¿QUIEN ES JESÚS PARA TI? Lucas 9,18-22.


Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día". (Palabra del Señor)


Dice el libro del Eclesiastés:

Hay un momento para todo 
y un tiempo para cada cosa bajo el sol: 
un tiempo para nacer y un tiempo para morir, 
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; 
un tiempo para lastimar  y un tiempo para sanar, 
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; 
un tiempo para llorar y un tiempo para reír, 
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; 
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, 
un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse; 
un tiempo para buscar y un tiempo para perder, 
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar; 
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, 
un tiempo para callar y un tiempo para hablar; 
un tiempo para amar y un tiempo para odiar, 
un tiempo de guerra y un tiempo de paz. 

 Entendiendo el mensaje desde la cultura y la época escrita, hoy también podemos hacerla nuestra. Tal vez para los que lean esta Palabra de Dios sea el tiempo para preguntarse: ¿Quién es Jesús para mí?, el tiempo de volver después de haber pasado el tiempo en que me fui, el tiempo del perdón después del tiempo de sufrimiento por no poder hacerlo, el tiempo de Jesús después del tiempo que perdí lejos de Él.

Siguiendo la visita del Papa a Cuba y Estados Unidos, siempre hay analistas que dan una mirada distinta de su actuación. A unos les llama la atención su discurso en el Capitolio, otros dicen que su actuación diplomática no fue buena, que no recibió a los disidentes cubanos, que no habló de tal cosa o de tal otra.  Cuando dejamos de leer los acontecimientos a la luz de la fe y dejamos todo para el intelecto, seguro hablaremos de ese Jefe de Estado (que lo es, del Vaticano) que puede convencernos o no de acuerdo al ángulo que se lo mire.

Solo cuando vemos todo lo que hace e hizo a la luz de la fe, vemos el acercamiento a cada persona a la que pudo llegar, a los niños, a los pobres de Estados Unidos con los cuales compartió la comida prefiriendo eso a un almuerzo preparado con todos los parlamentarios, vemos al hombre que es de Dios y que trae un mensaje distinto y lleno de vida, que renueva la vida espiritual de todos, católicos o no.

De Jesús dijeron que era Elías o alguno de los profetas, o era Juan Bautista que regresaba, habrán dicho que era un gran mago, un … tantas opiniones como gente. Aquel que vio a Jesús con los ojos de la fe, lo reconoció como el mesías, como el que debía venir, como el esperado, como el Salvador.

Es el tiempo quizás de pensar en ¿Quién es Jesús para ti?. Con los ojos del alma se ve mejor. No nos quedemos en una cruz bonita o fea, no nos quedemos en ese “fracaso” que fue su final. Por eso pasó, para estar vivo para siempre, al lado tuyo y mío y quiere estar a tu lado cuando respondas. Cuando puedas, en ese diálogo, si deseas pregúntale primero: Jesús ¿Quién soy yo para ti? y después Él te preguntará lo mismo. Difícil dar una respuesta equivocada. Ojalá que para ti también sea el Mesías, la respuesta, la verdad, el esperado, el refugio, el amigo, Dios, centro y fuente de la vida.


Buena jornada para todos.
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