martes, 20 de octubre de 2015

ATENTOS Lucas 12,35-38.


Jesús dijo a sus discípulos: "Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. 
Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!" (Palabra del Señor)
Ceñidos, es decir con los vestidos levantados y  ceñidos, atados con una tela o una cuerda en la cintura, a fin de tener más libertad para moverse, para ir, o para, como en el caso del pueblo israelita, salir de Egipto, prontos, rápidos…
Con las lámparas encendidas, pues todo puede pasar de noche. No era la simple acción de encender una vela o la mecha de la lámpara ¿Cómo hacían si no tenían fósforos o encendedores? Debían avivar siempre el fuego para que esté  encendida la llama, por lo que les llevaba cierto trabajo hacerlo…
Hay que estar atentos y rápidos. No sabemos cuándo llega. Hace unos días, por el sismo en la región, se recordaron todo aquello que uno debe hacer y debe prever para ese momento: agua, linternas con pilas de recambio, teléfonos con cargadores, si es posible con buena carga, alimentos  enlatados, para por lo menos tres días y abridor por supuesto, muda de ropa, etc… y nos dicen dónde y cómo debemos ubicarnos en caso de sismo o de derrumbes a consecuencia de ellos… quizás sea un ejemplo del “prepararse” porque uno no sabe ni el día ni la hora, son fenómenos impredecibles, que dependen de las placas donde de asienta nuestro continente, de la energía acumuladas, y de cómo esa energía se libera… nosotros lo que podemos hacer es prepararnos bien, pero no solo para “salvarnos” nosotros, sino para estar atentos por lo que pudiera pasarle a un amigo o familiar. Después de un sismo, el mensaje o la llamada tiene un denominador común: ¿estás bien? ¿Cómo está todo por ahí?...y preparar lo mejor que se pueda, las estructuras sismoresistente de nuestros hogares para la máxima tensión posible. El agua de la Palabra, la linterna de la fe, la estructura, la formación sólida y activa de nuestros sentimientos y afectividad, de nuestra fe…hay que estar preparados.
A veces a los cristianos se nos dice que estamos metidos en nuestro “tuper” de religiosidad y de , según ellos,  estupidez, que vivimos en un mundo de fantasía, que ya no existe, que nos imponemos normas que nos alienan en vez de hacernos libres, que nuestra fe es un “opio”, el opio del pueblo, decían, como que el pensamiento religioso adormece cual droga, que nos saca del mundo que nos hacía “volar” a un mundo imaginario… Para todos ellos, Jesús nos define hoy como los “atentos y preparados para  el servicio”. Siempre listos, con el mameluco puesto, dispuestos a cavar, a sacrificarse, a transpirar, a vivir en la espera de ese Cristo que viene, pero no solo allá lejos o cerca cuando nos llame a su encuentro…  sino en el hoy, en el YA mismo.
Debo llevar a mis hijos a la Escuela: es a Cristo a quien llevo. Vienen de la Escuela, es Jesús que llega y que requiere la merienda, el almuerzo… es Jesús que llega en un amigo que me necesita, es la señora o el mayor que sube al colectivo y que sin mirarme me pide el asiento, es el niño que toca inoportunamente el timbre de casa, es el niño de la catequesis cuyos ojitos me dicen que no ha tenido una buena semana en familia, es el joven que tiene los ojos rojos o la mente ida, es papá y mamá cansados de la jornada que requieren un poco de mimos, es el hombre y la mujer que viene al mostrador requiriendo mi buena atención,  es mi esposo, es mi esposa, es mi hijo, mi hija, es mi abuelo…
¿Estamos prestos? ¿Qué debo hacer para estarlo? Atentos, muchas veces es estar atentos. Si estoy todo el día con el auricular, difícilmente pueda escuchar el grito a veces silencioso de tanta gente que requiere mi oído. Si tengo todo focalizado en el fin del camino, capaz que me llevo por delante baches o no veo aquel que me hace señas para ir conmigo… estar atentos, y prestos, listos, porque YA viene Jesús. Apenas me levanto y después cuando salgo de casa, me encuentro con Él. Jesús viene, a Jesús sirvamos.

Buen jornada para todos.
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