jueves, 29 de octubre de 2015

JESÚS Y HERODES Lucas 13,31-35.


En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte".
El les respondió: "Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!". (Palabra del Señor)

Herodes, el que mandó matar a Juan Bautista, Herodes el “todopoderoso”, Herodes buscaba a Jesús para matarle. Antes decía que quería conocerle. Y Jesús no le huye a la amenaza: “vayan a decir a ese zorro…” ni león, ni tigre…zorro, un animal que caza de noche y huye a su madriguera al menor peligro, y se cumplen en él, ya que ni siquiera se cargó sobre sus espaldas la responsabilidad de la
muerte de Jesús sino se la endosó a Pilatos.
Jesús actúa sin miedo, fiel a sus convicciones, sabedor del Plan que Dios tenía previsto. Su muerte era consecuencia de su entrega, no de la locura humana. El tiempo es de Dios, no de los hombres.
Este evangelio nos enseña a no tener miedo se llevar adelante la vida de valores propuesta por Jesús, a ser siempre coherente, a no transar con las opiniones de los demás. Jesús no suavizó su mensaje con tal de satisfacer a las autoridades y para que no le pase nada.
Una desopilante frase de Groucho Marx,  actor y humorista estadounidense, del siglo pasado, aunque naciera en 1890,  reconvertida por él, dice:
Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.
Y esto que es una frase cómica, muchas veces se convierte en dramática cuando nosotros hacemos eso: decimos cuales son los valores que tenemos, hablamos de Dios, somos de Cristo, pero ante la primera amenaza, frustración, ante la primer ninguneada de los demás que a veces son nuestros seres más queridos, ante la primer lucecita de color que encandila nuestra vista,  decimos con nuestra vida esa frase de Marx: estos son mis valores, si no te gustan tengo otros, los cambio, no hay problemas. Y esto para lo grande como para lo chico, porque muchas veces hemos dejado en la banquina de la vida, valores que teníamos (eso creíamos) solidificados en nuestra realidad. Hemos transado, hemos hecho aquello que criticamos en los demás, no hemos sido fieles al amor que Jesús nos tiene, lo hemos abandonado por unas pocas monedas.


Nos enseña y nos compromete a ser fieles, a no tener miedo, a vivir coherentemente, a saber que estamos en el Plan de Dios y que cada uno debe hacer lo imposible, para descubrir primero cuál es, y para llevarlo a cabo después.
Buena jornada para todos.
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