sábado, 10 de octubre de 2015

LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA DE DIOS Y LA PRACTICAN Lucas 11,27-28.

Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!".
Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".
(Palabra de Dios)

Ayer: la felicidad y gloria de la mujer israelita, se funda en el hijo…. Hoy, quizás  en nuestra cultura:  en su sexo, su figura. Ayer, servía solo para “eso”, hoy vulgarmente a la mujer se la reduce, muchas veces con su consentimiento, a sexo, figura perfecta, juventud eterna. Tanto ayer como hoy, el varón se equivoca  creyendo que ellas son un elemento para observar, desear, conseguir, someter,  que tiene una inteligencia superior, que es más en dignidad, o que el mundo fue hecho para nosotros y las mujeres son un complemento, o una diversión o un adorno.

"¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!". No es solo un seno para albergar a los hijos ni pechos para amamantar. La mujer es madre, es esposa, es trabajadora, es profesional, es amiga, es una persona con inteligencia distinta a la del hombre. ¿Será que Jesús quiso aclarar esto?... aún hoy a la mujer se la manda a “lavar los platos”, se le dice (porque algunos lo piensan) que debe ser solo madre que es para lo “único” que sirven, que el hombre lo es todo y la mujer su secretaria privada, que debe tener todo listo y ordenado para cuando llega Él del trabajo porque si no se arma un lío de aquellos. Por favor, debemos desterrar esa cultura machista, azuzada por el alcohol, por la cultura de antepasados, por la sociedad, a veces que no es justa con el trabajo y la dignidad de la mujer. Por favor, en nuestras familias no podemos fomentar que las hijas mujeres deben hacer todo lo de la casa y los varones no tocar ni una ropa sucia…tantas limitaciones y culturas viejas y nuevas que hoy la Palabra de Jesús nos obligan a rever.

Y después lo otro. Aquella mujer quedó maravillada con las palabras de Jesús y lanzó una alabanza a la madre de Jesús… no era eso lo que Jesús quería. Lo que él deseaba era que la palabra de haga carne que sea útil, que cambie la vida de las personas y le “tiró  un centro” como decimos, para ver si capta el mensaje:
Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican"
Su mamá lo hizo toda la vida y eso él aprendió, vio, porque los hijos hacen lo que ven de sus padres.

Y así como la palabra mal dicha, la palabra humana muchas veces hiere, lastima, sobre todo cuando hay tantas personas que tienen incontinencia verbal y dicen cosas que lastiman, palabras que desvían del camino, que quitan paz, que encendieron tu sensualidad, que te hicieron  creer otra cosa, que te mintieron…así, todo lo contrario la palabra de Dios es paz para el alma, sonido suave que serenar la vida. Es una palabra viva, más actual que todo libro de auto ayuda, no grita, penetra en el corazón. Es una palabra que responde aún sin ser interrogada, que tiene la oportunidad de quien sabe que necesito algo. Palabra que no te habla tanto a tu envase exterior sino a tu interioridad y desde ahí te hace lindo o linda, confirma tu hermosura, te hace mejor persona que ES antes que  TENGA.  Te alienta, te modera cuando estás con mucho “power” , te hace más apasionado y fervoroso cuando andas  medio “rengo”. Te da valor cuando tenes miedo, te da luz cuando estás en la oscuridad, te perdona cuando caes, te potencia cuando estás en el bien…

No basta con “cumplir” con la vida religiosa. No basta con “ir” a misa… No basta tener actos de piedad o de caridad. Debemos tener actitudes coherentes con Jesús, vivir su evangelio, hacerlo vida, leer la Palabra, dejar que ella nos convierta, que convierta no solo el corazón sino la mente, el alma con sus sentimientos y proyectos, que convierta nuestras inclinaciones, que nos saque ese mal dominante que no nos deja ser feliz.

Hágase en mi según tu Palabra dijo María aquella vez… y dejó hacer la Palabra en su vida. Gran ejemplo para nosotros. Para vos y para mí. ¡habla Señor que tu amigo escucha!

Buena jornada.
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