lunes, 12 de octubre de 2015

¿UN SIGNO MÁS? Lucas 11,29-32.


Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.
Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. 

El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. 
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás. (Palabra del Señor)


Un milagro por favor para creer… ¿¡uuunnnn milagro!? Hice y hago infinitos milagros y no lo ven y quieren uuunnn milagro, ¿solo para ellos?  ,parece decir Jesús . Uno solo que responda a su fe atada con alambre, un milagro personal, habiendo tantos milagros cercanos, tanta naturaleza vida y eficaz que  habla de Dios, tanta belleza  indescriptible en que la mano del hombre no tiene nada que ver y seguimos reclamando un milagro.  Jesús sabe que por más que hayan diez milagros personales,  que hayan visto veinte “jonás” cerca suyo, que haya habido tanta gente, tantas” reinas del sur” que recorrieron cielo y tierra hasta encontrar la verdad en su vida y la han encontrado en Él,  jamás, mientras tengan cerrado el corazón, podrán creer en Él, porque lo que no se ve con la fe, es algo efímero y superficial, que se queda en el show, en el espectáculo, en la fachada, pero no avanza a la conversión.

La conversión supone un cambio en la persona y un cambio fundamental, no algo superficial.  Hay que despojarse de uno mismo para que los criterios de Dios avancen , para que cambien nuestra manera de pensar y de ser, que cambien el corazón y la mente


San Pablo dice en la primera carta a los Corintios:


El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan –para nosotros– es fuerza de Dios.
¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el hombre culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad?
En efecto, ya que el mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestan su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación.
Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría,
nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos.
Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres.


Muchas veces nos pasó que buscamos milagros nosotros también para creer, o muchas veces tratamos de encontrar a Jesús a través de la sabiduría, la ciencia, la historia y se nos mueve la estantería de la fe cando la ciencia pretende o dice concluir sobre la vida de Jesús, y le creemos, y de alguna manera predicamos delante de amigos “esa” verdad…digo, nosotros o cualquiera, casi una constante en  los seres humanos.

Entonces nos encontramos con esa locura que se llama “cruz”, inentendible para muchos, fracaso para otros, derrota para algunos, burla para otros, rechazo o repudio para algunos otros… locura para el mundo, pero fuerza y sabiduría de Dios, milagro de amor, ternura de un  Dios infinito que dejó hasta la última gota de sangre por darnos libertad y salvación. Esa cruz, nos habla, esa cruz es predica, es entrega, es amor puro. Esa cruz es algo que debo mirar con los ojos de la fe porque sino, también se quedará en lo bonita o bien proporcionada que está para lucirse en el cuello o en el escritorio.


Buena Jornada para todos. que no busquemos el “milagrito” , que abramos más bien el corazón, que nos baste con tantos milagros de la naturaleza, de la vida, mis pies, mis manos, mi inteligencia, mi cerebro, en mi nuevo día al que veo sano y fuerte,  para darme cuenta que hay un Dios que me ama y que quiere que ponga mi vida en sintonía con la suya para darme  vida para siempre. Que no busquemos tanto el milagro de Dios como al Dios de los milagros diarios y sencillos que pasan por nuestra vida.
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