sábado, 31 de octubre de 2015

VANAGLORIA. Lucas 14,1.7-11.




Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:
"Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú,
y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados.
Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado". (Palabra del Señor)

Una tira de Mafalda, la gran niña creación de Quino, nos muestra a su papá en la playa hablando con un señor regordete, de anteojos y pelo engominado , que por si no lo saben Gomina era un fijador para el cabello que lo ponía al mismo muy pero muy sujeto en sí mismo. El hombre le dice al papá de Mafalda, que él lo conoce de algún lado. El padre de la niña le dice que , bueno, en fin, que él trabaja en una compañía de seguros y que bla bla…

entonces aquel hombre, cigarro en mano, le dice que tal vez se había confundido con alguien más vinculado a su profesión, que en shorts “somos todos iguales”… si claro, dice el papá… el señor ¿es? Como queriendo recibir la respuesta del hombre aquel.
El cuadro que viene es el mismo doctor, subido en un pedestal  de más de dos metros de altura esas que se usan para poner arriba a héroes o personas de prestigio, al hombre con una especie de corona y su mano sobre el corazón que dice “MEDICO”… cuadro siguiente, los dos a la misma altura y el papa de Mafalda diciendo con esa cara de hombre bueno, ¡ah que bien!

Muchas veces nos subimos a un pedestal “creyéndonos”.  Nos pavoneamos, es decir mostramos las plumas ¡las plumas! con orgullo. Aquel hombre le dijo al papá de Mafalda que “todos somos iguales en shorts!. La misma impresión que cuando vamos al cementerio donde están los más y los menos, los que fueron más importantes y los comunes de los seres humanos, están sus despojos mortales, todos igualitos, ahí somos todos iguales, los que se creyeron imprescindibles y los que pasaron su vida entregados con sinceridad a los demás… todos iguales.

Recuerdo el diálogo de un sacerdote querido, director del colegio donde hacía mi secundaria, con el papá de un alumno.

Escuchaba que le decía: señor, su hijo… el padre del alumno subía cada vez más el volumen de su voz, y el sacerdote de nuevo volvía: señor, pero mire que nosotros hicimos lo posible… en un momento, el padre del alumno se cansó parece de la discusión y para darse un poco de “corte” le dijo

Padre, no me llame señor, soy doctor…

Ah perdón, le dijo el sacerdote aquel…pensaba que era todo un señor.

Cuando queremos figurar, cuando nos creemos superiores a los demás, cuando nuestra forma de hablar expresa vanagloria, hacemos que la gente nos rechace.
Cada uno sabe lo difícil que es encontrarse con una persona que siempre habla de sí mismo. Son los que hacen esa obra de teatro .CUARTO CUALQUIERA, es decir primero yo, segundo yo, tercero yo y cuarto cualquiera. Personas que andan por la vida creyendo que son más que otros.
 
Jesús nos pide que no seamos así , que seamos más humildes , pero no una humildad de “hacernos los pobrecitos” ¡por favor! que eso es más soberbia y vanidad que aquello que criticamos. Una humildad que se basa en el servicio a los demás, en la sencillez de vida, en la delicadeza del trato, en la templanza y prudencia en opiniones. Quizás san Pablo nos de una fórmula  infalible para eso:

No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús.
(Filipenses 2:3-5 )

Si vos lo hicieras conmigo y yo lo hiciera contigo sería todo mejor ¿verdad?.
De cada persona que pasa a nuestro lado se aprende.

Buena jornada para todos. Que cuando nos venga la tentación del “pavoneo”, le metamos más fuerte al servicio, antídoto eficaz para la vanidad.
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