martes, 24 de noviembre de 2015

JESÚS EN EL TEMPLO Lucas 21,5-11.

Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: 
"De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".
Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".
Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo." (Palabra del Señor)

Nada te turbe, 

nada te espante, 
todo se pasa, 
Dios no se muda;
la paciencia 
todo lo alcanza; 
quien a Dios tiene 
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Podríamos repetir una y mil veces esta oración de Santa teresa.
  • Aquel templo cuya construcción comenzó 19 años antes de Cristo, había sido construido sobre dos templo anteriores: el templo construido por salomón y destruido por Nabucodonosor hacia el año 586 antes de Cristo y luego otro templo cuya piedra basal se colocó  hacia el año 516 AC. Ese templo, el que Jesús observaba junto a los discípulos y que era motivo de orgullo para Israel, por sus mármoles, su oro, tapices, por sus columnas esculpidas, fue destruido hacia el año 70 de nuestra era. En el año 687 se construyó ahí misma la cúpula de la Roca, lugar de culto del islam.

Pero todo pasa. La fortaleza y la hermosura de aquel  templo, pasó.
Cuando a causa de construcciones mejores y más seguras, uno debe demoler construcciones antiguas, yo al menos, pienso en todo el esfuerzo que llevó construir aquella, el trabajo, el sacrificio de algún padre y madre de familia, el cansancio de los obreros, ladrillo tras ladrillo, adobe, tras adobe puesto con mucha atención sin dejar de amalgamar toda esa pared o construcción. Techos grandes, altos, que habrán dado dolor de cabeza para armar. Dinteles de madera dura,  trabajados a mano, Construcciones centenarias que han sido realizadas con maquinarias que no son las de ahora, y que llevan a preguntarse ¿Cómo lo hacían?,  mármoles que no son de la zona, traídos desde otras tierras, en barcos, molduras hechas con tanta delicadeza: “el tiempo antes no pasaba” me decía uno , alguna vez observando la finura con que estaban hechas cada una de las imágenes esculpidas… entonces se demuele, a veces porque no tienen sustento y ocasionan un peligro ante sismos o grandes vientos. Cincuenta, sesenta, cien años, quizás un poco más, pero todo pasa…
Nuestra belleza física y nuestra fortaleza, nuestra edad cronológica, es un constante transcurrir que pasa, y no vuelve… todo pasa…
Solo Dios queda nos dice santa Teresa. Entonces, aparte de construir nuestra casa, de ganarnos fama, de hacernos conocidos, de hacer en los demás una imagen buena, de adquirir bienes o de crear bases solidas para nuestros hijos y nietos, debemos adosar indispensablemente eso que san Pablo nos dice en Corintios 13:

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada….
EL AMOR NO PASARÁ JAMÁS. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas…
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor.


Dios no se muda, el amor no pasará jamás… el amor será la casa más grande que podamos construir, el camino más seguro que podamos trazar, el seguro de vida más importante que podamos contratar, la jubilación más rentable que podamos conseguir, el bronce más eterno que podamos lograr, la fama más valedera  a que podamos llegar. La belleza eterna que podemos poseer.La fortaleza infinita en que nos podemos sostener. El amor, no pasará jamás, todo lo demás pasa, solo Dios queda.

Buena jornada para todos.
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