viernes, 27 de noviembre de 2015

LA PALABRA DE DIOS NUNCA PASARÁ Lucas 21,29-33.

Jesús hizo a sus discípulos esta comparación: 
"Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol.
Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto. 
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." (Palabra del Señor)


Isaías decía: "Toda carne es hierba y toda su gloria como flor del campo. Secase la hierba, marchitase la flor cuando pase sobre ella el soplo de Yahvé. Secase la hierba, marchitase la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre” (Is 40,7-8). Lo decía  casi 800 antes de Cristo…

Cuando tenemos la oportunidad de mirar o leer libros antiguos, de más de cien años, o incluso del siglo pasado, nos damos cuenta que muchas veces de todas las letras y palabras escritas, quedaron solo unas pocas palabras que permitieron construir un pensamiento o una inteligencia colectiva, pero todo o casi todo quedó en desuso. Son leyes, normas de conductas que han ido quedando fuera de concurso. Que permitieron si, vivir de cierta manera en esa época y que fueron con el tiempo perdiendo fuerza. Leía el otro día, 18 cosas que las mujeres de 1950 debían hacer para satisfacer a sus maridos, vistas hoy, grandemente ridículas, quizás sirviera para nuestras abuelas para llevar mejor su vida totalmente dedicada a ser ama de casa.

Por eso, todo pasa como letra, como palabra. La gloria, dice el Profeta Isaías, es como flor de campo, bella, luce mucho, es agradable a la vista…pero efímera, y con mucha suerte terminará en semilla, pero como flor dura muy poco.

¿Qué dirán las próximas generaciones de nuestros libros de auto ayuda? ¿Qué dirán los que vengan de nuestras inquietudes actuales, de nuestros problemas temporales, de nuestras leyes hechas para satisfacer a particulares o que son para legislar por cinco o diez años? ¿Qué dirán nuestros nietos y bisnietos de nuestros códigos de conducta?  Hasta nosotros mismos leemos algunas disposiciones que debíamos cumplir y nos causa cierta risa.

Lo que no cambia, lo que no pasa, lo que no es efímero, lo que queda siempre, es la Palabra de Dios. Nosotros cambiamos, mutamos, vamos de aquí para allá, tomamos de Ella, lo que nos conviene, un día aceptamos, otro no, un día atravesados por un problema, nos aferramos a Ella, otro día cuando el tema está solucionado, nos alejamos de Ella. No se trata de tener hermosas Biblias con borde dorado, o sentirnos eruditos en la materia… se trata de dejar que Ella, la Palabra haga lo suyo para transformar nuestra vida.

Isaías también nos dice (Capitulo 55): Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la Palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí,  estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé. 


A veces no es tan fácil entender los signos de los tiempos. Nos quedamos solo con lo coyuntural, con lo que pasa aquí y ahora: una inundación es problema de la lluvia caída… siempre vemos lo que pasa aquí y ahora. A veces cuando dejamos que la Palabra de Dios habite en nosotros, nos permite interpretar todo lo que pasa y nos pasa, visto con los ojos de Dios que a cada momento nos cuenta la
historia de hoy en el conjunto del ayer y el mañana. Es la Palabra de Dios, para vos y para mí. Dios es siempre hoy, es siempre verdad. Todo lo escrito en el antiguo testamento es una flecha que apunta al nuevo testamento. Y se cumplió y se cumple. No es palabra de algún gurú… es palabra de Dios. escuchar, leer todos los días esta Palabra es dejarse hablar por Dios, es dejar que nos diga cosas PERSONALES que le pueden decir mucho uno y nada a otro, porque es Dios mismo que habla, que susurra, que entra en la vida , habla en el corazón, porque sabe que y quienes somos, cuáles son nuestros sentimientos, cuales nuestros afectos, qué fue “tocado” y dañado, donde hay “errores en el disco”, donde está la nota desafinada y conoce como nadie ese pecado o esa debilidad dominante que puede cambiar para bien. Yo, en lo personal creía que con acercarme a los sacramentos, ya estaba bien, ya bastaba ¿Qué me diría Dios con la Palabra que no me diga en el diálogo personal después de comulgar?... solo bastaba dejarme llevar por la Palabra, dejarle hacer, para darme cuenta que todos los días Jesús tenía un mensaje particular para mi, para mi vida distinta a la de todos…por eso es actual, por eso es vigente. Ojalá que puedas hacer esa misma experiencia.

La Palabra de Dios es para siempre. Vos también sos ese evangelio que mucha gente leerá. Quizás el único evangelio que mucha gente leerá. Que nuestra vida sea eso: Palabra de Dios hecha vida, alegría contagiada, esperanza cierta y no basada en fantasías de lo que acontecerá, ánimo permanente, sostén de muchos, confianza en Dios, paz, mucha paz… somos esos evangelios vivos que la gente leerá. Somos Palabra de Dios caminando y viviendo el mundo, sufriendo con y en él, embajadores de esa Palabra que un día purificó nuestra vida y la hizo sonreír.


Buena Jornada para todos.
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