lunes, 2 de noviembre de 2015

NUESTROS FIELES DIFUNTOS Lc. 24,1-8



El primer día de la semana, muy temprano, fueron las mujeres al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado.  Pero se encontraron con una novedad: la piedra que cerraba el sepulcro había sido removida,  y al entrar no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.
 No sabían qué pensar, pero en ese momento vieron a su lado a dos hombres con ropas fulgurantes.  Estaban tan asustadas que no se atrevían a levantar los ojos del suelo. Pero ellos les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?  No está aquí. Resucitó. Acuérdense de lo que les dijo cuando todavía estaba en Galilea:  “El Hijo del Hombre debe ser entregado en manos de los pecadores y ser crucificado, y al tercer día resucitará””.  Ellas entonces recordaron las palabras de Jesús. (Palabra del Señor)

Sigo en esto a la Liturgia en Argentina. El evangelio nuestro de cada día, hoy  2 de noviembre, nos ayuda a conmemorar a todos nuestros difuntos.
Fue un día domingo, de madrugada. Había pasado el sábado “tan solemne”, después del entierro de Jesús inmediatamente de haber muerto, para que no quede su cuerpo en la cruz en aquel día.
Y fueron las mujeres, y se encontraron con la piedra corrida, y no estaba el cuerpo de su maestro.

Dice el evangelio que “no sabían que pensar”. Es el desconsuelo agregado al desconsuelo. Como nos pasa a nosotros cuando la muerte de algún ser querido toca nuestra vida, nos estremece, nos hace pensar en sus últimos momentos, en si se pudo  o no evitarlo, no sabemos qué pensar. Se nos viene la vida y la muerte en un instante, los recuerdos buenos y malos, la experiencia, tal vez las enseñanzas, pensamos en nosotros en nuestro destino final, en “¿qué es la vida?” y después de esto ¿qué?. Es una fecha al azar, por lo menos así parece, impensada a veces, esperada otras a consecuencia de una larga enfermedad. La persona esa ya no está, ya no estará más, no volverá por las noches, no sonreirá más, se apagó una luz.

Entonces surge la esperanza que nos da Jesús. ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?, le dijeron aquellos ángeles a las mujeres. Si. Jesús está vivo a tu lado y a mi lado y con él vive mi papá, mi mamá, mi hermano, mi esposo, mi esposa, y en él puedo sentir su presencia viva que guían mis pasos, mis proyectos… algún día nosotros también estaremos con Él, lo veremos tal cual es, podremos levantar la vista y mirarlo a los ojos y sentir en plenitud el amor, entenderemos todo, sabremos todo, podremos ayudar a nuestros seres queridos, mientras tanto seguimos aquí, como Iglesia peregrina , pensando en este día en todos nuestros amigos que ya partieron y que “desde alguna estrella” velan por cada uno.



En esa comunión de los santos, podemos encontrarnos. Somos parte del mismo Espíritu Santo, ellos en otro lugar, nosotros aquí, o sea que en cierta manera estamos unidos y en el espíritu podemos encontrarnos.” Ellas entonces recordaron las palabras de Jesús”… nosotros también. Palabras que nos llenan de esperanza, y que nos hacen pensar en todos esos momentos vividos y que hacen que los que ya se fueron, estén presentes y vivos en cada rincón de nuestra inteligencia y corazón.

Buena jornada para todos. Hoy rezamos por nuestros difuntos
Publicar un comentario