martes, 10 de noviembre de 2015

SIMPLES SERVIDORES Lucas 17,7-10.


El Señor dijo:
«Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'?
¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'?
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'.» (Palabra del Señor).


Bueno, hoy un jefe, administrador, dueño así, recibiría el mote de explotador y cruel. Jesús no contaría esa misma historia en tiempos actuales. Nosotros mismos no somos capaces de hacer cosa semejante, seguramente le diríamos: Jesús, ese hombre es muy cruel, no está bien explotar al pobre servidor.

Jesús hoy nos diría por ejemplo:

Una madre, que sale temprano de su casa a trabajar, que vuelve al medio día, prepara la comida a sus hijos, come ella, comen sus hijos,  limpia lo que le quedó sucio en la cocina, en las habitaciones, vuelve al trabajo, regresa a casa después de haberse ligado retos malas caras, gritos de su jefe, tensiones por el trabajo mismo, y sigue ahora ayudando a sus hijos con las tareas, lava la ropa, plancha, tiene tiempo para sentarse un rato en el piso a jugar con sus hijos, prepara un poco las cosas del otro día, el uniforme de los hijos, las exigencias de la escuela que a veces son más para los padres que para los hijos, espera al esposo, después de comer, tiene que dejar todo limpio… y mucho más, no dice en medio de la jornada: me canse, dejo todo, hagan ustedes las cosas, me voy de fiesta… sino que sigue y sigue, un día tras otro, sin recibir siquiera un mimo de parte de los que se benefician con su actitud de servicio

Es su forma de ser madre, es la actitud de maternidad, es lo normal, lo correcto… al final de la jornada esta madre dirá: hice lo que tenía que hacer, así de sencillo…

Entonces entenderíamos mejor el mensaje de Jesús: siempre hay que estar dispuesto haciendo LO QUE DEBEMOS HACER simplemente eso.

Se puede decir: soy libre para hacer el bien o el mal… en realidad somos libre psicológicamente para DECIDIR  hacer el bien y el mal.  Si nos decidimos por el bien o por el mal, somos responsables de lo que hacemos. Pero moralmente no somos libres en cierta manera de hacer lo que nos plazca. Moralmente estamos obligados a hacer el bien y evitar el mal. Ahí entra en juego nuestra responsabilidad.

Por eso hacer el bien es hacer LO QUE DEBEMOS HACER, entonces somos normales, el sol alumbra, la lluvia moja, todos hacen el bien en forma normal como debe ser…

Si todos hiciéramos lo moralmente correcto, entonces todos haríamos el bien, pero ya ves como anda el mundo, tu mundo el de todos los días.

Entonces la pregunta es ¿Vivo en la normalidad, en lo natural? O ¿voy contramano de la idea de Dios para mí?... todos sabemos lo que es una máquina que funciona mal…o deja de funcionar bien. No sirve para el fin que fue creada. ¿Somos así?
Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres, haciendo bien  las cosas que tenemos que hacer como lo quiere Jesús … decía Domingo Savio el primer fruto de santidad de la casa de Don Bosco.

Cuando Juan Pablo II  beatificó al matrimonio Beltrame Quattrocchi, ( junto,  a los dos esposos), dijo en su homilía: durante más de sus 50 años como matrimonio supieron vivir "una vida ordinaria de manera extraordinaria".
Así se sencillo. Hacer el bien debe ser nuestra manera de vivir. Entonces podremos decir al final de este recorrido: Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'


Buena jornada para todos.
Publicar un comentario