miércoles, 9 de diciembre de 2015

MI YUGO ES SUAVE Y MI CARGA LIGERA Mateo 11,28-30.


Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana." (Palabra del Señor)

Una investigación  me llamó mucho la atención  hace unos días: en Argentina aumento en los últimos años un 132% el consumo de clonazepan. Un millón de comprimidos por día para una población de 42 millones.  Trastornos de ansiedad, insomnio, nerviosismo o estados depresivos. Este año según el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y
Bioquímicos se prescribieron  12 millones de recetas. Este remedio actúa sobre el sistema nervioso central y tiene efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos y miorrelajantes. Cada vez más lo usan ¡los jóvenes!  Para superar una separación de pareja, atravesar un duelo o sobrellevar un ataque de ansiedad, para esto son usadas las drogas como la del clonazepan.

Cada vez hay más ataques de pánico,  el stress, la soledad, el aislamiento. Muchas veces estamos  bloqueados por el pesimismo, el materialismo, la búsqueda de la comodidad, la intransigencia, los rencores, las pasiones, la sensualidad.
Cada vez más, los que sufren con los “fines de semana” y cuanto más largo, peor.  Cada vez más lo que sufren con
las fiesta de fin de año, que tendrían que ser momentos de encuentros familiares y son, motivos para enojos, o recuerdos de quien no está, o momentos de división en vez que de paz y tranquilidad. Las exigencias del consumo, de comprar y comprar.de hacer todo lo que no hicimos en el año entero… ¿cuántas cosas nos “tiramos” encima? ¡Cuántas cargas que llevamos, qué pesada se hace la vida, que difícil vivir sin esperanza!.
Al frente de todo esto, nos encontramos con las Palabras de Jesús: vengan a mí los que están afligidos y agobiados que yo los aliviaré. Carguen mi yugo, mi yugo es suave y mi carga ligera. El yugo, ese elemento que permitía unir los bueyes entre sí para que la fuerza sea
compartida, para que vayan juntos siempre, para que cuando uno empuje los dos lo hagan, llevando una carga más grande cuanto más fuerte son los bueyes , y cuando más grande la carga, más dolor en  el cuerpo de los animales, más esfuerzo… hoy Jesús nos dice que estemos tranquilos que Él camina a nuestro lado cargando nuestra carga con nosotros, y nos ayuda, nos alienta  y levanta los pesos enormes que tenemos día a día, que nos ayuda a superar las ansiedades, los miedos, los pánicos, que nos ayuda en nuestros estudios finales, en nuestros “cierres de año”. Y nos dice que la exigencia es suave, que el peso a llevar con él es suave, porque  tiene mucha fuerza y junto con él, todo nos parece más fácil de llevar. ¿Por qué nos complicamos tanto la vida, incluso la cristiana cargando pesos innecesarios?

Muchas veces esas cargas son los pecados, la conciencia intranquila que golpea sobre la cabeza como aquel pájaro carpintero de la propaganda. Y muchas veces en vez de eliminarlos, nos ponemos más encima. San Agustín, hablando en nombre del Señor dice referido a esto: veo el
sudor de tus fatigas, mira por favor mi don, mi regalo. Yo haré desaparecer lo que oprime a tus ojos, sanaré lo que daña tus hombros, si para tu mal te había subyugado la ambición, que para tu salud te subyugue la caridad. Esos pesos son alas para volar. Si quitas esos pesos a las aves, no pueden volar. Toma pues (dice san Agustín, traduciendo las palabras del evangelio de Jesús), las alas de la paz, de la caridad, esta es la carga.

¡Y vaya si esta carga es liviana!


Buena jornada para todos. Dejemos que Él, nos ayude a llevar nuestras penas, angustias dolores, pues su yugo es suave, y su carga liviana.
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