jueves, 28 de enero de 2016

LA LAMPARA ARRIBA Marcos 4,21-25.


Jesús les decía: "¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el
candelero? 
Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. 
¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!". 
Y les decía: "¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. 
Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene". (Palabra del Señor)


Recuerdo con emoción y mucha ternura (hoy , aunque reconozco me desorientó aquel día), cuando cumplí mis dieciséis años. Mi papá apareció con un regalo muy preciado para mi: ¡un taladro eléctrico! Maravilloso, compacto, de esos de antes, con una carcasa de un material parecido al aluminio… aún hoy lo conservo pero como recuerdo pues ya no funciona. Y con él me regaló un accesorio: una sierra para cortar madera: se sacaba el mandril, y con un tornillo se ajustaba  la hoja circular, y listo. La carcasa de ese accesorio cubría la hoja para evitar lastimaduras… hasta ahí todo bien. Lo paradójico fue el consejo casi orden de mi papá cuando me entregó la sierra: “¡no la uses! Un compañero mío se cortó los dedos pos usarlo…”

Un taladro convertido en sierra circular ¡que no podía usar!...

O como esos sillones de la casa de nuestros abuelos, cuyo tapizado permanecían intactos con el tiempo por años y años. Claro, porque se cumplía estrictamente la orden de ¡no sentarse porque se ensucian! Y eran para las visitas, que venían una o dos veces al año…sillones maravillosos, pero sin uso…

Prender una lámpara en tiempo de Jesús era muy complicado… y prenderla para ponerla debajo de una mesa era algo sin sentido pues no alumbraba nada… una lámpara que se prende ¡para no alumbrar!

Un joven que es luz que no alumbra. Un artesano que hace infinitas cosas que no las hace… un hombre o una mujer lleno de inteligencia que no la aprovecha… casi como una aproximación a la parábola de los talentos: ¡tanto te di – dirá el Señor- que no aprovechaste, que pusiste bajo la mesa, que desechaste.

La luz de la inteligencia se encendió en nuestra vida: ¿cómo alumbramos con ella? ¿O pensamos que la inteligencia es sola para nosotros y no para darla a los demás?

Y en la vida del cristiano pasa lo mismo: eres cristiano = eres luz… una luz que alumbra y no es de adorno. Una luz que guía, que muestra, que muestra el error, que muestra la mancha, que revela lo secreto y lo oculto y que muchas veces, por eso mismo, es apagada o destruida, porque molesta.

¿soy luz? Donde hay luz no hay desesperanza. Donde hay luz no hay tristeza, donde hay luz no hay reinado de la oscuridad. Sabemos bien que la oscuridad no existe en sí mismo: es la falta de luz. Cuando hay oscuridad en mi mundo es porque las luces se apagaron, entre esas la tuya y la mía.

No importa que no sea gran cosa, mientras sea luz. Es increíble la imagen de un estadio apagado y repleto de gente, cuando cada uno enciende su teléfono celular para alumbrar… es maravillosa la imagen del sábado de gloria cuando cada uno entra con una simple velita o candela, a un templo oscuro como símbolo de la luz de Cristo , que es cada uno, alumbrando al mundo en tinieblas…


Buena jornada para todos. Somos luz. Arriba de la mesa para alumbrar a muchos. Alumbremos pues. Sumando lo tuyo y mío, habrá menos tinieblas.
Publicar un comentario