viernes, 26 de febrero de 2016

AMOR MISERICORDIOSO DEL PADRE Lucas 15,1-3.11-32.





Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'.
Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'.
Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'". 

¿Dónde me encuentra esta cuaresma?... ¿soy el hijo menor que se cansó de ser bueno y quiso hacer su “propia experiencia” aun a costa de lastimar a su padre?
¿Soy el hijo menor que está allá creyendo disfrutar de amigos que vinieron en forma ocasional por el dinero o los placeres? Esos que siempre están en esos momentos pero que se borran en la mala.
¿Soy el hijo menor que va perdiendo fuerzas, que se siente vacío, solo triste, metido en la cultura “cardo” esa que aleja a los demás, por el olor, por la vestimenta por el alma lastimada y conflictuada?
¿Soy el hijo menor que busca y busca, entre las sombras alguien que le hable de paz de amor, de su PADRE al que abandono, que lucha con los animales por una ración de pan como muchas veces pasa en nuestras sociedades modernas que los hijos compiten en amor con los animales de la casa…
¿Soy el hijo menor que abre los ojos, que sabe lo que ha perdido, que sabe que , aunque esté incómodo por lo que hizo, estará muchísimo mejor en casa de papá que cuida que protege que da el pan cotidiano?
¿Soy el hijo menor ese que desde el pozo profundo ve mucho mejor las estrellas y se decide volver en este tiempo?
¿Soy el hijo menor que comienza que da el primer paso, que avanza, que vence la vergüenza de pedir perdón, que vence el orgullo a costa del hambre, que vuelve?
¿Soy el hijo menor que camina hacia el encuentro del padre?
¿Soy el hijo MAYOR que soberbio él, juzga a todos incluso juzga al amor del padre?
¿Soy el hijo mayor parado en un pedestal que piensa que jamás le pasará una cosa similar a él, perfecto, altanero?
¿Soy el hijo mayor que no perdona?  ¿Qué siente vergüenza de su hermano al que ni llama hermano? ¿Qué siente asco por el pecado pero también por el pecador?
Para todos, para vos y para mi, para el hijo menor y para el hijo mayor, todo lo mil veces malo que puedan hacer uno y otro, son sobrepasados infinitamente por el amor de Papá Bueno que a ambos los espera, los perdona, los ama… ¡que loco este amor! ¿Cuándo tendremos un amor semejante?
Siempre hay un camino de vuelta al que estás invitado y al final de ese camino siempre está Él, con los brazos abiertos esperándonos, esperándote para darte un  “abrazo de gol”, un abrazo tan generoso que entibia el alma y que te hace no tener ni ganas de volver a caer. Solo cuando entendemos este amor, esta ternura, esta fuerza del abrazo de Dios, nos convertimos de veras, porque ¿Cómo hacerle daño a una persona que nos ama hasta el infinito y más allá?


Buena jornada para todos.
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