martes, 16 de febrero de 2016

PADRE NUESTRO Mateo 6,7-15.

Jesús dijo a sus discípulos: 
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. 

No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. 
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre, 
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. 
Danos hoy nuestro pan de cada día. 
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. 
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. 
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. 
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes. (Palabra del Señor)

Hoy la Palabra nos lleva inmediatamente a vivir la misericordia.
Es que Jesús dice  “Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro…”
Y si debemos decir PADRE NUESTRO es que decimos HERMANOS ENTRE NOSOTROS. Entonces ser hermanos entre nosotros nos remite a vivir misericordiosamente la vida.
Hace unos días, una familia conocida en mi ciudad tuvo un accidente al norte de Chile, a escasos kilómetros de llegar a sus ansiadas vacaciones. Un matrimonio amigo, que involuntariamente compartieron con esta familia la noche anterior en la terminal de colectivos de Calama, nos contaba unas imágenes que jamás podrán sacar de sus mentes. Esa noche mientras esperaban el colectivo, los papás de la familia, miraban extasiados como sus hijos, sentados en el piso, pasaban esos momentos. El hermano (mayor de los que estaban ahí) abrazaba a sus hermanas para protegerlas un poco del frío, ellas se abrigaban con él, el más chico jugaba, hablaban entre ellos, había mucha paz y mucha armonía en aquella escena. Una familia donde los hermanos se amaban, se protegía mutuamente, se divertían. Una simple imagen de lo que eran, pues así lo definieron todos los que los conocían. Cinco horas después, en aquel accidente, dejaban la vida ese papá, esa mamá y el hermano protector. Y el recuerdo quedó, el ejemplo para nuestro matrimonio amigo, padres de cuatro hijos .Quedó, el deseo de que sus hijos sean así, que , cuando sean jóvenes , se protejan , y se cuiden como hoy lo hacen siendo niños y como aquel grupo de hermanos lo hacía, que sean protectores unos de otros y como se veía ,que se amen siempre.
En las “antípodas”, en el otro extremo,  aquella escena del Edén, cuando Caín celoso de su hermano Abel lo mató.
Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera». Y cuando estuvieron en el campo, se abalanzó sobre su hermano y lo mató. Entonces el Señor preguntó a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?». «No lo sé», respondió Caín. «¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?».
Hoy  la Palabra de Dios nos lo recuerda ERES EL GUARDIÁN DE TU HERMANO. Si, el que cuida, el que es capaz de llevar la carga por el hermano, el que protege, el que lo comprende, el que lo acepta como es, el que guarda de los peligros no solo físicos sino espirituales y del alma, el que lo ayuda en las tareas, el que le enseña, el que le brinda un plato de comida, el que le cede un asiento, el que lo sostiene en la angustia o en la lucha…
Que distinto sería el mundo si todos dijéramos de y con el corazón: PADRE NUESTRO… el novio cuidaría  a la novia y viceversa: no harían nada que pudiera molestarle ni hacerle mal. El esposo a la esposa, amándose y respetándose siempre, el jefe al empleado y el
empleado al jefe: yo lo cuido y él me cuida. Los amigos entre sí. Los compañeros de trabajo, el ciudadano común con el otro. Los países entre sí. Los padres a los hijos y los hijos a los padres, todos tomando sobre si, la carga que deben asumir los otros, no de metidos, sino como hermanos que buscan aliviar lo del hermano. Pues decir PADRE NUESTRO al cielo, es mirar en la tierra a los otros y sentirlos hermanos, a quienes debemos proteger, los mayores a los menores y los menores a los mayores.
Viviendo el Padre Nuestro, ya somos misericordiosos porque al comenzar diremos con certeza PADRE NUESTRO (hermanos entre nosotros)


Buena jornada.
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