jueves, 18 de febrero de 2016

PEDIR, BUSCAR Y LLAMAR Mateo 7,7-12.

Jesús dijo a sus discípulos: 
Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. 
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. 
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? 
¿O si le pide un pez, le da una serpiente? 
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan! 
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. (Palabra del Señor).


A veces, lo pensamos a Dios como un viejito de barba blanca, muy entrado en años, un abuelito bueno que disfruta de sus nietos a pesar de la vejez. Es una imagen que, si bien nos llena de ternura, casi no corresponde a un Dios que es PADRE. El padre, es el padre, diría uno que quiere reafirmar lo que es , diciendo exactamente lo mismo para que todo lector vuelva sobre las letras y fije el concepto. El Padre, es bueno, en servicial, es luchador, pero es el que pone límites, es “EL PADRE”. Tan indispensable en la educación y crianza de los hijos como la madre
Ahora bien. ¿Dios es Padre o es madre?...entonces definamos la madre: es buena, es servicial, es entregada al amor, se sacrifica por sus hijos, es la ternura, es la compasión, es el amor, pero es “la madre”. Mal de la sociedad nuestra de cada día pensar que la madre y el padre son los compinches de aventuras, y un poco también que son amigos de sus hijos. Más bien deberíamos tener comportamientos amigables y amistosos, pero Dios, la vida, nos puso en la categoría de padres y por lo tanto , educadores y formadores de nuestros hijos. Y en eso entra el amor pero también los límites y la transmisión de valores.
Entonces Dios es Padre y Madre al mismo tiempo. Entonces con esa mirada entenderemos quizás mejor eso de pedir, buscar y llamar a Dios (padre-madre).
Les comparto una fábula que a mí en lo personal me ayudó en demasía, sobre todo cuando un año pedí a Dios  sabiduría:
Un hombre encontró el capullo de una mariposa. Un día, un pequeño orificio apareció. El se sentó y observó a la mariposa por varias horas mientras ésta luchaba con su cuerpo por salir a través del pequeño agujero; parecía no lograr ningún progreso a pesar del esfuerzo.

Ante tanto esfuerzo, el hombre decidió ayudar a la mariposa . Tomó una tijera y cortó lo que quedaba del capullo.
La mariposa emergió fácilmente, pero tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas y temblorosas.
El hombre continuó observando a la mariposa porque esperaba que en cualquier momento las alas se agrandarían y extenderían, para poder sostener el cuerpo que luego se comprimiría.
Nada sucedió. En realidad la mariposa continuó girando con su cuerpo hinchado y alas temblorosas. Nunca pudo volar.
 Lo que el hombre en su bondad y ansiedad no entendió fue que el capullo resistente y la lucha de la mariposa para salir por el pequeño orificio era la forma en que Dios sacaba el líquido del cuerpo de la mariposa para humedecer las alas y estar listas para volar y poder salir del capullo.

A veces las luchas son exactamente lo que necesitamos  en nuestras vidas. Si Dios nos permitiera ir sin obstáculos a través de nuestras vidas, esto nos haría más débiles; no seríamos tan fuertes como podríamos ser.
Nunca podríamos volar.

·         le pedí fortaleza y Dios me dio dificultades para fortalecerme.
·         Le pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver.
·         Le pedí prosperidad y Dios me dio cerebro  y empeño para trabajar
·         Le pedí coraje y Dios me dio peligros para superar.
·         Le pedí amor y Dios me dio gente problematizada para ayudar.
·         Le pedí favores y Dios me dio oportunidades.

No recibí nada de lo que quería.
Recibí todo lo que necesitaba

Antes de partir, Elías dijo a Eliseo, su sucesor:”Pide lo que quieres que haga por antes de que sea separado de tu lado”.
Eliseo respondió: “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”. ( 2 Re 2,9).
Es una buena oferta para el día de “pedir, buscar , llamar”: Si pidiéramos a Dios una buena porción de su corazón de Padre, veríamos la vida como Él, hablaríamos de paz como Él, llenaríamos cada rincón del planeta con Él.
¿Qué pedimos nosotros?

Buena jornada para todos.
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