sábado, 6 de febrero de 2016

VENGAN A DESCANSAR UN POCO Marcos 6,30-34.



Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 
El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía,
que no tenían tiempo ni para comer. 

Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. 
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. 
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato. (Palabra del Señor)


El momento del descanso, de meterse en uno mismo, el dejar pasar tantos pensamientos, el “poner la mente en blanco”.

Según estudios, podemos tener cerca de 70000 pensamientos al día , cerca de 50 al minuto o prácticamente 1 por segundo.  Este estudio se realiza estimando el número de neuronas y sus conexiones entre sí. Dicen (tendríamos que hacer la prueba en nosotros) que la mayoría de estos pensamientos son negativos y afectan nuestra salud incluso física.

Cambian por supuesto de acuerdo a nuestra edad, pues el centro de la vida pasa por algunas cuestiones en cierta edad y por otras en determinadas etapas de nuestra vida. alguna vez serán esos pensamientos de jóvenes que soñamos y anhelamos algo, que sentimos traiciones o angustias que pensamos en alguien o en algo, para bien o para mal, que recordamos lo bueno y muchas veces lo malo… otras en los adultos, nos ocuparán el tiempo desde lo económico, el tener que competir todos los días, la lucha diaria, los problemas personales, de los hijos de los nietos, de los amigos, de los vecinos… la angustia por el cambio de rumbo de alguna economía, de la problemática del trabajo, del fútbol ( ¡ muchos minutos para él!) , o de cuantos personajes entran a casa por el aparato de tv y que nos hacen compartir sus problemas a la hora del almuerzo o cena…las guerras, las persecuciones, lo cristiano que tanto cuesta y que hace que se nos alejen amigos entrañables, y así muchísimos pensamientos, algunos buenos otros malos…

También Jesús viéndonos, nos invita y nos dice :  "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco"…

Hace falta. Y quizás no es “el” lugar, sino más bien la actitud. Alejarme cada tanto de todo, dejar que esos pensamientos dejen su inercia, pararlos, descansar la mente… y eso puede ser en mi habitación, en una iglesia tranquila y serena, en una montaña, en una llanura, en un edificio en altura, puede ser en un lago o dique ( como hizo Jesús con sus muchachos) o simplemente cerrando los ojos y apagando los sonidos, y dejando que la serenidad ocupe cada espacio, cada célula, cada rincón del alma…

El Señor le dijo: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor». Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: «¿Qué haces aquí, Elías?»… ( 1 Reyes 19…)

¡que falta nos hace ese momento de calma espiritual!. Será cuestión de buscarlo y HACERLO…

Después sigue el servicio, más reforzado que nunca, más noble, menos cansador, como le pasó a Jesús con sus muchachos, después de aquella ida a la quietud del lago que invitaba a descansar.

Buena jornada para todos.
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