miércoles, 2 de marzo de 2016

CUMPLIMIENTO DE LA LEY Mateo 5,17-19.

Jesús dijo a sus discípulos:
«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar
cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»(Palabra de Dios)


Miguel Ángel Cornejo, el formador de líderes, mexicano, fallecido no hace mucho, refería a como las nuevas generaciones y los países de avanzada van aprovechando los logros de los que ya pasaron o de los países mejores en cada actividad: ellos dijeron¿ los suizos hacen los mejores relojes? Entonces su diez será nuestro cero…un buen método de crecimiento y progreso tanto en lo material como también en lo espiritual. Tantas enseñanzas recibidas deberíamos aprovechar cada vez más y que el diez que nos dejan nuestros padres, sea nuestro cero. Que el diez que nos dejan nuestros catequistas sea nuestro punto de partida. Que el diez de aquel retiro que alguna vez vivimos, sea el cero o el uno de nuestro itinerario espiritual ¡no el diez después del cual ya no hay más!


Hoy Jesús se muestra como el inspirador de esta enseñanza de Cornejo. No vino a destruir sino a construir. No vino a borrar, sino a elevar al grado sumo lo escrito. No vino a restar, vino a sumar, no vino a olvidar lo enseñado por profetas y la ley de Moisés, vino para , sobre ella, avanzar, porque ella fue y es inspiración del Padre Dios. Jesús vino a dar plenitud, a dar certeza de lo enseñado, a dar el marco que debía ponerse a todo artículo de la ley, para saber, qué parte, de esa ley había sido inspirada y qué parte era puesta por los hombres y que en vez de liberar, ataban , no dejaban ser, no dejaban amar, sacaban a la ley de amor del padre, del eje, VINO A DARNOS SU GRAN MANDAMIENTO: EL AMOR


Por eso, nuestra actitud debería ser copiar el modelo de Jesús. Su diez, su plenitud, es para nosotros nuestro cero donde arrancar a construir una sociedad mejor, una sociedad basada en el amor. Si miramos un poco lo construido por el hombre, por nosotros mismos, por lo que cada uno vive día a día, nos daremos cuenta si estamos o no por el buen camino, si todo lo hacemos por y con amor, si somos “perdonadores” , si miramos al otro como primero antes que nuestras necesidades, si damos al que nos pide, si trabajamos por construir una sociedad mejor desde nuestra propia realidad, o sea haciendo mejores familias, proyectando mejor futuro para mí y los demás. Si somos evangelizadores con nuestra vida, si enseñamos a otros a hacer lo mismo o si por el contrario con nuestro codo borramos lo escrito por nuestra mano.

La cuaresma es el tiempo para reafirmar lo leído y escuchado de la Palabra de Dios, para vivir la misericordia intensamente. Para eso debemos conocerla, rumiarla, y vivirla. Nos daremos cuenta que es una ley de amor , que Jesús es el centro, que hubo un “antes”, viene  Él , y nosotros somos el “después” que debemos continuar, mejorar lo que nos pidió hace tiempo ya.


Buena jornada para todos. Seamos constructores de un mundo mejor. Que dejemos un diez (lo máximo que podamos) para que los vengan, lo tomen como un cero de donde comenzar a vivir.
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