viernes, 29 de abril de 2016

COMO YO LOS HE AMADO Juan 15,12-17.


Jesús dijo a sus discípulos:
«Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado.

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.» (Palabra de Dios)



No es una competencia. Es el camino de nuestra vida, nuestra lucha, nuestra conquista. No es un programa televisivo, ni un formato copiado por ahí. Es lo que nos pidió él.


Al frente, el juez, no con cara de “juez”. Un juez, a la luz del evangelio de hoy, amigo, hermano, misericordioso, que se “muere” por ayudarnos…en realidad muere por ayudarnos, amable, que más que juez parece alguien que nos tira una piola para que podamos subir.


Entonces nos paramos en el PRIMER ESCALÓN. El conductor nos pregunta: el evangelio nos dice, ama a tu prójimo como a ti mismo. ¿te amas lo suficiente para poder amar a tu prójimo?
 Esto es, te aceptas, te quieres, te cuidas, te perfeccionas, sabes reconocer la mano generosa de Dios en tu vida, te sientes amado… y después de todo esto , ¿amas a tu prójimo como a ti mismo?, es decir no le haces lo que no quieres que te hagan, lo bendices, lo proteges, lo aceptas,  lo cuidas, le ayudas a perfeccionarse, eres misericordioso con ellos...


Parece que zafamos. Si, con el tiempo nos hemos aceptado, nos vamos amando y eso nos permite amar mejor a nuestro prójimo, sentirle parte nuestra… aplausos de parte del juez que se regocija con nuestra vida…


Pasamos al SEGUNDO ESCALÓN… el conductor habla: La Biblia dice que debemos amar a nuestros hermanos porque en ellos está Jesús ( Mateo 25, 31-46: todo lo que hicieron a unos de estos pequeños a mi me lo hicieron)… la pregunta es: ¿has visto el rostro de Jesús en tu hermano, lo has ayudado, diste de comer al hambriento, de tomar al sediento, visitante al solo, enfermo o preso, sentiste compasión, es decir compadeciste-con , sabiendo que en ellos estaba Jesús o lo hiciste por sacarte de encima al que pide, o por una obligación?


A duras penas pasamos. Pues nos cuesta mucho ser (no solo tener pequeños actos de caridad) caritativos, dar al que pide, ver a Jesús en el rostro de tantos niños abandonados, abuelos sin amor de su familia, mendigos en la calle, compañeros de oficina, jefes, empleadores, empleados, pero hacemos el esfuerzo y zafamos también de esto…


Aplausos nuevamente del “juez”, que mira embelesado nuestra lucha.

Pasamos al TERCER ESCALÓN. Entonces el conductor nos refiere lo de hoy. Dice la Biblia: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Entonces las preguntas son: ¿amamos así, como Jesús, dando nuestra vida al servicio de los demás, muriendo al pecado, al egoísmo, a la soberbia, para servir mejor a los otros, somos capaces de dar la vida en cada ocasión con tal que alguien la tenga, nos jugamos por la justicia, por hacer un mundo más fraterno aunque por eso tenga que sufrir “persecución”, enemistades, castigos?...

Falta poco para llegar. Son cuatro escalones. El juez nos mira con amor. Él hizo todo esto, lo hizo posible, nos ayuda tirando una “piola”, y espera nuestra respuesta…

Buena jornada para todos.
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